Por Norma Soria.
El secreto de un jardín que prospera no está en la planta, está en lo que no se ve: el sustrato técnico. Es el factor que define si el suelo se compactará o no. Y la compactación es el principal enemigo del crecimiento vegetal.
Cuando la tierra permanece encharcada, el agua ocupa todo el espacio que debería ocupar el aire. Sin oxígeno, las raíces se pudren. De ahí ese olor característico a pantano.
Un buen sustrato debe funcionar como una esponja: retener la humedad necesaria, pero permitir que el aire circule.
Nuestra fórmula base

El drenaje es parte del sustrato. Para lograrlo, utilizamos una mezcla equilibrada:
40 % tierra
40 % ripiosa 0-3
20 % compost
Esta mezcla se trabaja hasta los 35-40 cm de profundidad. En suelos arcillosos, tan comunes en la zona, recomendamos trabajar sobre nivel, formando lomas de 35 a 60 cm de altura, según el tipo de plantación. De esta forma, garantizamos un desarrollo radicular óptimo. El riego, siempre por goteo y con programadores a batería.
La experiencia chilena
Los paisajistas en Chile han implementado con excelentes resultados una variante aún más mineral:
40 % piedra
40 % arena
20 % compost
En este caso, el sustrato ocupa 40 cm y se termina con una cobertura superior de 10 cm de grava 6:15. Esta última capa cumple una doble función: impide la germinación de malezas y conserva la humedad del suelo.
Realizamos un ensayo con este sistema en Vaqueros y funcionó muy bien.
Te invito a hacer una pequeña prueba en tu jardín y comprobarlo. ¡Éxitos!









