Por Juan Aranda
Con apenas unos años en la Selección Mayor, Valentina Raposo acaba de escribir una de las páginas más importantes de la historia del deporte argentino. Desde Salta hasta lo más alto del hockey mundial, conversamos con la defensora de Las Leonas sobre el título, el camino recorrido y todo lo que hubo detrás de ese sueño cumplido.

1. Levantaste la Copa del Mundo con Las Leonas. ¿Ya pudiste dimensionar lo que lograron o todavía sentís que estás viviendo un sueño?
Creo que todavía no lo dimensiono totalmente. Lo estoy disfrutando mucho, pero seguramente más adelante, con el correr del tiempo, asimile lo que conseguimos con Las Leonas después de muchos años.
2. ¿Cuál fue el primer pensamiento que se te cruzó por la cabeza cuando se convirtió el último penal y supieron que eran campeonas del mundo?
Estaba muy confiada en los penales y, una vez que Sofi metió el penal, solo pensé en salir corriendo a abrazarme con todas. No hubo un pensamiento claro de algo en particular, sí mucha emoción y alegría. ¡Algo tremendo!
3. ¿Qué significa para vos ser la primera salteña en alcanzar un logro de esta magnitud con la Selección Argentina?
Un orgullo muy grande. Espero que sirva para que se animen y para que se ayude a todos los deportistas salteños que se destacan.
Siempre es más difícil cuando sos del interior y tenés que viajar para competir a un nivel alto.

4. Detrás de una medalla dorada hay años de sacrificio. Si mirás hacia atrás, ¿cuál fue el momento más difícil del camino y qué te ayudó a seguir?
El hecho de tener que volver a Buenos Aires y cortar mi temporada en Países Bajos, lo que me llevó a tener que viajar todos los fines de semana a Salta a jugar y luego volver a Buenos Aires durante la semana para poder entrenar con Las Leonas y jugar en mi club.
5. ¿Qué persona fue fundamental para que hoy estés donde estás?
No diría una sola persona, sino toda mi familia.
6. Cada vez que salís a la cancha representás al país, pero también llevás el nombre de Salta. ¿Qué sentís cuando pensás que miles de chicos y chicas de tu provincia te ven como un ejemplo?
Mucho orgullo y alegría. También la responsabilidad de ser alguien que puede llegar a motivarlos para que hagan lo mejor en cada disciplina deportiva que hayan elegido.
7. ¿Qué cosas de Salta siguen acompañándote, incluso cuando estás del otro lado del mundo?
El mate, la música folclórica, que me encanta, las fotos que me envían y los recuerdos de las juntadas con amigos.
8. ¿Qué mensaje le darías a los jóvenes deportistas salteños que sueñan con llegar tan lejos como vos?
Que está muy bien soñar con llegar lejos, pero mucho más importante es disfrutar del camino, del proceso y de las amistades que vas haciendo.
9. Siempre se habla de la mística de Las Leonas. Después de vivir este Mundial desde adentro, ¿qué tiene este equipo que lo hace diferente?
Siento que este equipo tenía la ilusión y la convicción de que podíamos conseguir lo que fuimos a buscar al Mundial.

10. ¿Cuál fue el momento más emocionante que viviste con tus compañeras durante el torneo y que nunca se va a ver por televisión?
El viaje en colectivo el día de la final, desde el hotel al estadio, y la vuelta también.
Fueron momentos de alentarnos mutuamente y cargarnos de energía positiva. Y el regreso fue una fiesta total.
11. Después de tocar el cielo con las manos, ¿qué nuevos sueños aparecen?
Ganar la dorada en los próximos Juegos Olímpicos y abocarme a mis estudios.
12. ¿Con qué enseñanza personal te quedás de esta experiencia que cambió tu vida?
Que con constancia y esfuerzo todo se puede dar.
Que, aunque no puedas más y tu cuerpo diga “basta”, podés dar un poco más por vos, por tu compañera y por el equipo.
13. Para terminar: si pudieras volver por un instante a aquella niña que empezó a jugar al hockey en Salta, ¿qué le dirías después de haberte convertido en campeona del mundo?
Le diría: “Gracias por tener el sueño de ser campeona del mundo. Es un sentimiento inexplicable y muy lindo”.









