INÉS GONZÁLEZ BONORINO: UNA VIDA HECHA PERFUME

Después de una vida marcada por los viajes, la navegación y una década en Mallorca, Inés González Bonorino volvió a Salta y eligió Cachi como refugio y punto de partida para una nueva aventura. Allí desarrolla Morgana, su proyecto de perfumes de autor, inspirado en paisajes, recuerdos y aromas que atravesaron su vida.

Naciste en Salta, viviste en España, navegaste por sus mares e islas y hoy elegiste Cachi. ¿Qué une esas etapas tan distintas de tu vida?

Las une mi deseo de aventura y, sobre todo, de aprendizaje. Aprendizaje a través de distintas experiencias, enfocadas principalmente en mi propio contacto con la naturaleza. Naturalezas tan distintas unas de otras que inspiran acciones totalmente nuevas cada vez.

¿Qué te dejó aquella vida de viajes y navegación, y qué recuerdo de esos años sigue más vivo en vos?

Lo que más patente dejó en mí la vida extrema de navegante de mares y océanos es, sin duda, la humildad. Un respeto mayúsculo, como las olas de las tormentas.

La conciencia de la fragilidad de la vida y, al mismo tiempo, de todo su esplendor.

El recuerdo más vivo, con solo cerrar los ojos, es el de la sal y el viento sobre mi cara, mis manos firmes sobre el timón, la proa avanzando con determinación…

Después de tanta aventura y movimiento, ¿por qué decidiste instalarte en una finca en Cachi, prácticamente en medio de la nada?

Cachi fue siempre mi meta. Desde hace 50 años visito este lugar privilegiado del mundo.

Desde chiquita quería descubrir el mundo más allá de Salta, pero siempre supe que iba a volver; que algún día iba a dejarme caer en su red de contención.

Tengo esta finca desde hace años. Me ha estado esperando para esta etapa de mi vida.

Y te aseguro que también es una aventura. Es un mar de tierra y aire puro, con olas de polvo que te envuelven por los caminos.

Además, la vida en contacto directo y total con la naturaleza es siempre movimiento. La naturaleza hace evidente que nada está quieto nunca, a menos que esté muerto.

¿Cómo nació Morgana y qué encontraste en los perfumes de autor como forma de expresión?

Morgana nació en el barco donde viví durante un año. El velero se llamaba Morgana.

Cuando llegué a Mallorca, a la bahía donde terminé viviendo una década maravillosa, los aromas de la isla me envolvieron por completo: las higueras resistiendo el sol, las piedras mojadas, las cabras, los romeros silvestres, las lavandas, los almendros, los vientos de espuma y sal.

Hacer un perfume inspirado en todo eso se dio de forma totalmente natural.

Yo ya usaba un perfume sólido francés, y el ritual me pareció tan sutil que me enamoré de ese formato, al igual que de la delicada manera en que se expresan los perfumes en aceite.

También tengo aerosoles, por supuesto, pero amo los envases chiquitos que podés llevar en un bolsillo y oler a cada rato.

Son perfumes íntimos, con importantes efectos terapéuticos. No son perfumes invasivos para el otro; son fragancias que pueden disfrutar las personas que te abrazan, las que comparten los secretos de los huecos de tu piel…

¿Cuánto de Salta, España, el mar y los Valles Calchaquíes aparece hoy en las fragancias que creás?

Las fragancias mallorquinas se siguen vendiendo allá, y traje algunas aquí, que también se van vendiendo muy bien.

En Cachi, los aromas se están incrustando en mi cerebro y en mi cuerpo desde que llegué. Todavía están gestándose.

Llena de ideas y de ganas, estoy recolectando aceites esenciales elaborados aquí mismo, totalmente naturales, mientras las mezclas vienen danzando desde hace meses en mi cabeza.

Estoy terminando de montar el laboratorio entre las colosales montañas calchaquíes para lanzarme a esa magia con la misma alegría y el mismo agradecimiento con los que me he lanzado a mares plagados de noctilucas.

Instagram: @Morganaperfumsolid
Mail: Morganaperfumsolid@gmail.com

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