MARÍA FRÍAS: DISEÑAR DESDE LA RAÍZ

Fotografías / tapa: @ezequielaldonate

Desde Tilcara, María Frías construyó un universo propio en el que el diseño contemporáneo dialoga con el paisaje, los oficios y la cultura andina. Jujeña y autodidacta, trabaja desde hace más de quince años junto a artesanas del norte argentino, recuperando técnicas ancestrales y fibras naturales para crear prendas y objetos con identidad.

1. María, ¿cómo empieza tu historia con el diseño? ¿Hubo un momento en el que dijiste “quiero dedicarme a esto” o fue algo que se fue dando naturalmente?

De chica sentí una atracción profunda por la estética y el arte. Vengo de una familia atravesada por la creación. Mi abuela paterna cuidaba mucho los detalles cotidianos: un ramo de flores, una mesa bien puesta o un mantel precioso bordado a mano. Era muy coqueta, cuidaba su forma de vestir y usaba géneros traídos de otras partes.

Por otro lado, mi abuela materna fue una gran artista, pintora y viajera. Mi mamá es historiadora, alguien que siempre me nutrió con relatos de lugares exóticos y que también es muy creativa. Crecí rodeada de ese universo, absorbiendo todo en un ámbito familiar donde estar conectada con la pintura, los textiles y la indumentaria era algo absolutamente natural y que me acompaña desde siempre.

Recuerdo que mi plan favorito era ir con mi mamá a elegir un género, diseñar mi propio vestido e ir a la modista para que nos confeccionara la ropa para los cumpleaños. Ese ejercicio de crear lo que iba a usar ya era parte de mí.

Sin querer, muy adentro mío sabía que quería dedicarme a algo vinculado con esto, aunque al principio no sabía exactamente cómo ni de qué manera. No quería encasillarme solamente en la indumentaria, en el interiorismo o en los objetos, porque me autodefino como una persona multifacética.

De a poco comencé a crear colecciones, a trabajar con tejedoras, a armar una línea deco y a crear atmósferas a través de Armando Mundos, que es mi marca de interiorismo. Ese fue mi verdadero punto de partida.

2. Sos autodidacta y construiste una marca profundamente ligada a Jujuy. ¿Qué significa para vos crear desde Jujuy y cuánto influye ese lugar en tu manera de diseñar?

Influye cien por ciento en mi manera de diseñar, ya que desde que empecé tuve en claro que quería construir una marca que tuviera identidad. Y, si bien una está atenta a las tendencias globales, para mí era fundamental hacer hincapié en la esencia de la marca, que está muy ligada a la raíz, a mi lugar de origen, a Jujuy.

Mi recorrido en el diseño fue un camino a campo traviesa. No tuve una ruta marcada, sino que me moví, en gran parte, a través de la intuición y de lo que sentía que resonaba conmigo. Y eso, si bien me llevó más tiempo que a otras marcas, siento que hizo que el crecimiento fuera orgánico y genuino. Es por eso que hoy su identidad es tan fuerte.

Emprender y diseñar es un camino profundamente creativo y espiritual.

3. En tus colecciones aparecen el paisaje, las historias, las leyendas y los símbolos del mundo andino. ¿Cómo transformás todo ese universo en una prenda o en un objeto?

Cuento historias a través de mis textiles, de los sombreros hechos a mano y de las ilustraciones.

A mis prendas y sombreros a veces los llamo talismanes, porque son objetos hechos con un propósito, cargados de intención y energía.

Dibujé a mano alzada íconos para expresar esa conexión andina. Esos símbolos refuerzan la identidad de la marca y se replican en diferentes colecciones.

4. Trabajás desde hace más de quince años con artesanas del norte argentino. ¿Cómo fue construyéndose ese vínculo y qué aprendiste de ellas durante todo este tiempo?

Fue un vínculo que se fue construyendo paulatinamente.

No quería una marca solo para hacer y vender, sino que buscaba que tuviese alma y lograra un impacto positivo, tanto en quienes eligen las piezas como en las personas que estamos detrás.

Trabajar con las comunidades de artesanos del noroeste argentino fue una decisión. Por eso, la marca valora el trabajo artesanal como eje fundamental de sus productos y apuesta a que estos conocimientos no se pierdan, sino que se transmitan de generación en generación.

Este camino tuvo también un impacto muy positivo en mí. Aprendí de su sabiduría, de hierbas medicinales, de cocina, del cuidado de los animales, de su relación con sus hijos y con sus ancestros. Todo ese amor y esa conexión me transformaron por completo.

5. En un mundo dominado por la velocidad y la producción en serie, vos trabajás con telar, crochet, dos agujas, bordado y fibras naturales. ¿Sentís que tu marca propone también otra manera de relacionarnos con el tiempo y con las cosas que compramos?

Totalmente. El solo hecho de crear con las manos implica procesos, tiempos humanos y otra energía. En un mundo tan globalizado, elegir lo diferente ya es una revolución.

La marca propone relacionarnos de otra manera con aquello que consumimos, con la intención de que las personas que nos eligen conozcan y valoren nuestro trabajo.

Las prendas de María Frías están hechas para perdurar por siempre —si uno las cuida— y, además, son biodegradables, por lo que su impacto ambiental es mínimo. Están hechas con fibras de llamas felices, que crecen en el campo en libertad, comen yuyos y flora nativa y son cuidadas con amor por sus dueños.

Somos respetuosos con el medio ambiente y amigables con los animales. Todo ese universo compone la esencia de lo que hacemos.

6. ¿Cómo se logra trabajar con identidad andina sin caer en el cliché de “lo norteño”? ¿Dónde termina la tradición y dónde empieza el diseño contemporáneo?

Creo que el hecho de no caer en los lugares comunes del diseño norteño tiene que ver con una mirada muy personal, con mis pasiones, mis pulsiones y mi propio estilo. La marca tiene que ver con los caminos que me inspiran, con las historias que me atraen, y eso hace que sea diferente.

Diseño a partir de materiales nobles y fibras naturales, pero aplicándoles molderías más contemporáneas, dándoles diferentes usos y combinándolos de otra manera. Me gusta jugar con la tensión, con lo inesperado, y convertir un material tradicional en algo contemporáneo.

7. Tu nueva colección está inspirada en las noches de luna llena de la Quebrada. ¿Cómo nació esa idea y qué tiene la noche quebradeña que quisiste llevar a las piezas?

Esta colección se llama Plenilunio, que es la fase en la que la luna se encuentra más brillante. En la Quebrada y en la Puna, cuando la luna está en su máximo esplendor, dibuja el paisaje y genera claroscuros increíbles.

Generalmente se habla de la Quebrada por sus colores, pero para mí la noche es igual de atractiva. Aparecen volúmenes, figuras y geometrías naturales que tienen una mística muy interesante.

Tengo vivos recuerdos de noches tilcareñas, de guitarras, zambas y coplas, y plasmé en Plenilunio el recuerdo, la poesía y la magia que genera la noche quebradeña.

8. Después de todos estos años, ¿hasta dónde te gustaría llevar María Frías? ¿Te imaginás una marca con proyección internacional o preservar cierta escala artesanal también forma parte de su esencia?

El objetivo que hoy me planteo no es hasta dónde llegar, sino no salirme del camino que elegí transitar: crecer sin perder la esencia.

Actualmente, María Frías está presente en la tienda del Centro Cultural Lola Mora, un espacio inaugurado recientemente que me da la posibilidad de expresarme, jugar y animarme a crear piezas con un guiño museístico, mucho más jugadas.

Por otro lado, tenemos la tienda atelier, que funciona en el mismo espacio de trabajo, donde ofrecemos propuestas originales, un mayor stock de sombreros y la posibilidad de realizarlos a medida.

La otra unidad de negocio que estamos estrenando es la corporativa empresarial, creando a gran escala para distintas compañías que buscan productos para sus clientes y eventos especiales. Esto nos da la posibilidad de escalar el negocio, crecer y proyectarnos hacia el futuro.

Además, María Frías ofrece experiencias creativas vinculadas con los textiles, la ilustración y la sombrerería, en las que el cliente participa activamente en la creación de un producto, acompañado por María durante todo el proceso.

Para conocer más sobre su trabajo, se la puede contactar a través de Instagram: @maria_frias.ar.

Su marca ha trascendido las fronteras del país y apuesta a un crecimiento sin límites, pero manteniendo siempre una premisa ineludible: conservar la esencia y la calidad artesanal de cada uno de sus productos.

Seguinos!

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