Tradición ancestral: Por qué se celebra el Día de Todos los Santos y el de los Fieles Difuntos

Para los fieles católicos, el 1 y 2 de noviembre, Día de Todos los Santos y conmemoración de todos los Difuntos (o Todos los Muertos, como se la conoce comúnmente), son días de gran importancia. Por supuesto que ese grado de vivencia varía según la región del mundo, en países como México y particularmente en Centroamérica, se trata de un gran acontecimiento.

Día de Todos los Santos

El 1 de noviembre se conmemora el Día de Todos los Santos. La Iglesia recuerda a todas las personas anónimas que ya son santos. Además, las familias más creyentes asisten a las iglesias y visitan los cementerios para llevar flores y velas a sus seres queridos.

Su origen se remonta a la época de los primeros cristianos, quienes acostumbraban a celebrar el aniversario de la muerte de un mártir en el lugar del martirio. Pero como muchos eran martirizados al mismo tiempo, se debía aplicar un mismo día para la memoria de todos ellos. Las persecuciones contra los cristianos eran muchas y cada emperador romano acrecentaba el número de mártires y aumentaba la crueldad de los castigos. Por tanto, llegó el momento que el mismo día poseía varias memorias para recordar. La Iglesia consideró que cada mártir debía ser venerado y comenzó a pensar en un día en común para todos.

Si bien la fiesta de Todos los Santos se celebra casi igual en la Iglesia de rito latino, la conmemoración de los fieles difuntos es totalmente diferente de un país al otro y, dentro del mismo país, de una región a otra.

Día de los Fieles Difuntos

El Día de los Fieles Difuntos es un día religioso dentro de algunas iglesias cristianas, y se conmemora a todos los cristianos bautizados. La Iglesia cree que este grupo de fallecidos se encuentra en el Purgatorio, al morir con culpa de pecados menores en sus almas. De ahí que el objetivo de esta jornada sea orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrenal y, en el caso católico, por quienes se encuentran aún en estado de purificación. Ese día, los creyentes ofrecen oraciones, sacrificios y misas para que los fieles difuntos de la Iglesia purgante terminen esta etapa y lleguen a la presencia de Dios.

Aunque la iglesia siempre ha orado por los difuntos, fue a partir del 2 de noviembre del año 998 cuando se creó un día especial para ellos. Esto fue instituido por el monje benedictino San Odilón de Francia. Su idea fue adoptada por Roma en el siglo XVI y de ahí se difundió al mundo entero.

En la fiesta del día 1 se celebra no solo en honor a los beatos o santos que están en la lista de los canonizados a los que la Iglesia asigna un día especial del año, si no que se honra a todos los que no están canonizados, pero viven ya en la presencia de Dios; mientras que en la del día 2, el ambiente es más de oración y sacrificio por los que están en el Purgatorio, como un paso previo para alcanzar esa presencia. Hay que distinguir que los católicos les rinden culto a todos los santos, y el 2 de noviembre rezan por todos los difuntos, pero no les rinden culto, porque la Iglesia no le rinde culto a la muerte.

En la Argentina, el día de difuntos era feriado nacional y las multitudes se agolpaban para visitar las tumbas de sus seres queridos. La dictadura quitó el feriado y quiso borrar toda memoria de esta conmemoración. No obstante, la gente seguía concurriendo a los cementerios. De todas maneras, este día se vive de diferente forma en la región del noroeste que en el litoral, el centro o el sur. En los pueblos y ciudades de las provincias, el Día de Todos los Muertos sigue siendo muy respetado y recordado. Las personas concurren a los cementerios a visitar a sus seres queridos, llevar flores, arreglar sus tumbas y solicitar oraciones en las misas por ellos.

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