Párpados, cómo evolucionan según la edad

Por Dr.  Eduardo A. Bustos

MP 3745 – MN 127553  -MAAC-  MAOF – FACS -Esp. Cirugía Gral. – Esp. Emergentología – Esp. Cirugía Plástica y Reconstructiva – Cirugía Mininvasiva y Laparoscópica 

CIOS – Apolinario Saravia 308 – TEL: 0387 4313813

El objetivo es reflejar qué cambios iremos viendo en nuestros párpados según nuestra edad. Es claro que los párpados son la primera estructura facial en reflejar el paso de los años y, sin duda, es el dato facial que más puede hacernos parecer cansados o mayores.

A finales de la década de los 30 en los primeros 40 veremos cómo la piel de los párpados superiores (tal vez la más fina del cuerpo) va perdiendo su elasticidad y se va estirando, haciendo que el pliegue palpebral superior se vea más profundo y la piel caiga como un gran pliegue por encima, llegando si es muy acusado este proceso a tapar el borde libre del párpado y reducir el campo visual (blefarochalasis). A estas edades vemos cómo pierde su contorno natural el párpado y cómo la piel cae sobre el párpado móvil en diferentes grados.

A partir de la década siguiente (avanzados los 40 o ya en los 50) se dejarán ver los efectos del debilitamiento muscular. Así, en los párpados inferiores donde el músculo orbicular debe hacer de cincha o sujeción de las estructuras profundas como es la grasa orbitaria, al debilitarse no impedirá que se hernie u obstruya esta grasa marcando las bolsas de los párpados inferiores. También en los párpados superiores por la debilidad de las estructuras de sostén se empiezan ahora a extruir las bolsas de grasa, en la parte interna y a veces central. Otro efecto del envejecimiento muscular es el acortamiento, responsable de la aparición de las arrugas laterales o patas de gallo, causadas por la hipercontracción muscular. Esta contracción y acortamiento muscular causa también, con el tiempo, el descenso de la cola de la ceja, que empeora aún más las patas de gallo y el exceso cutáneo del párpado superior.

Avanzados los 50 o ya en los 60 se comienza a apreciar el debilitamiento de otro músculo, el elevador del párpado superior, cuya función es elevar o abrir el ojo. Al debilitarse se irá elongando, a veces desinsertándose, causando diferentes grados de ptosis palpebral (ptosis palpebral adquirida, involutiva, a diferencia de otras ptosis congénitas o por distrofias musculares), donde vemos que el borde libre del párpado superior queda más bajo de lo habitual, tapando desde el limbo corneal (unión de la parte blanca o esclera con la coloreada o iris) hasta incluso la pupila por la incompetencia muscular. Este proceso se instaura tan lento que los pacientes piensan que es por el exceso de piel, cuando sin más el ojo se ve caído porque no pueden elevarlo, y es muy típico que mantengan las cejas elevadas y arrugas profundas en la frente. A estas edades es también habitual ver cómo la cola de la ceja desciende, tanto por la acción muscular que la tracciona hacia abajo como por la pérdida de volúmenes en el reborde orbitario.

Aunque es muy variable, puede evidenciarse, a partir de los 40, la pérdida de volúmenes, especialmente de grasa, en áreas periorbitarias, sobre todo internas, marcando o profundizando el valle de las lágrimas y las ojeras, y así continuar vaciándose el surco infraorbitario, el reborde orbitario externo, las sienes, el surco palpebral superior.

Factores que influyen en esta evolución

Esta evolución y la edad de aparición de estas situaciones va a depender de varios factores, especialmente genéticos (si nuestros padres tenían o tienen bolsas es muy probable que nosotros también las tengamos, o que aparezcan a edades más precoces), pero también la estructura ósea facial, los hábitos (el alcohol o el tabaco son letales para los párpados), la exposición solar, la costumbre de gesticular, los cambios de peso, o si hay patologías médicas como el hipo o hipertiroidismo, problemas renales, hepáticos.

Tratamiento

  • Si sólo hay exceso de piel en párpado superior, o incluso si hay algo de bolsas grasas en la parte interna, esto se corregirá con una blefaroplastia de párpados superiores, intervención que se suele hacer con anestesia local y una sedación suave, de forma ambulatoria.
  • Ante la presencia de bolsas en los párpados inferiores, plantearemos la blefaroplastia de párpados inferiores donde resecaremos el exceso de grasa y una muy pequeña elipse de piel, si fuera necesario.
  • La asociación, caso más frecuente, de blefaroplastias superior e inferior, se hará en hospital, con régimen de corta estancia en clínica (unas horas tras la cirugía) y bajo anestesia local y sedación intravenosa, o anestesia general en pacientes más ansiosos.
  • Si se objetiva algún grado importante de ptosis palpebral involutiva (como he comentado, es muy habitual una ptosis leve en personas mayores, y no es imprescindible corregirla si es leve pues no llega a causar problemas funcionales) donde ya haya dificultad para la apertura palpebral con la secuela de la limitación del campo visual y habituales dolores de cabeza al intentar hacerlo subiendo las cejas, o sin más casos moderados, inadvertidos por el paciente, pero que el cirujano sí debe diagnosticar, asociaremos entonces, junto a la blefaroplastia de párpados superiores, alguna técnica de acortamiento, avance o plicatura del músculo elevador del párpado, acomodando después el exceso cutáneo.
  • Si la causa del exceso de piel del párpado superior es una caída de la cola de la cejas, la sola blefaroplastia no va ayudar mucho, y se debe hacer algún tipo de pexia o lifting o recolocación de la ceja. Este lifting de cola de ceja es un minilifting que deja una pequeña cicatriz en la línea de pelo o algo más atrás, aunque también se puede hacer algún tipo de resección directa dejando una cicatriz muy bien camuflada en la misma ceja (imprescindibles cejas pobladas para disimular la cicatriz).
  • Por último, si encontramos depleción en el área periorbitaria asociaremos los injertos de grasa autóloga para corrección de ojeras, surco infraorbiatrio, párpado superior, etc.

Hay más técnicas quirúrgicas para resolver otros problemas palpebrales, como las cantopexias o cantoplastias ante descensos del canto externo del ojo o debilidad y descolgamiento importantes del párpado inferior (ectropión senil, lagoftalmos) o bien para corregir secuelas de cirugías previas.

Por último, no podemos olvidar el papel de la toxina botulínica para el tratamiento de las patas de gallo y la corrección de la cola de ceja en estadios no muy avanzados, y su ayuda en el tratamiento quirúrgico de algunas ptosis palpebrales y liftings de cejas. Por otra parte, bien aplicados por manos experimentadas (no es una indicación fácil y se precisa entrenamiento y experiencia) las infiltraciones de ácido hialurónico en ojeras, surco infraorbitario y reborde orbitario externo pueden ser muy útiles, claro que sólo corrigen estos defectos, no evitarán la blefaroplastia si se desea corregir las bolsas o excesos cutáneos.

Son muchas las situaciones y por tanto aún más numerosas las posibilidades quirúrgicas.

¿El momento para la cirugía? 

Fácil, cuando al paciente le molesten o le preocupen tanto como para consultar. 

Si hay exceso de piel en párpados no hay por qué esperar a tener mucha más, pues la cirugía es simple y también es simple la cirugía secundaria si con los años hubiera que reintervenir. En cuanto a las bolsas, cuando estas ya están, es subjetiva la tolerancia a tenerlas, pero si se ven es que ya protruyen y sólo tiene sentido esperar si al paciente no le importan aún tanto como para operarse.

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