El mundo va a mil, y vos ahí, corriendo detrás del reloj, con esmero y abrumado
por los “tengo que” de cada día. El trabajo, la familia, la economía, la vida social, con todo tenemos que tratar de cumplir. Y es tanto el agobio, que al final del día caemos rendidos en un estado tal de inconsciencia que ni tiempo tenemos de mirarnos al espejo, como metáfora de acordarse de uno mismo.
Y así empiezan las dolencias físicas. Los desbarajustes del cuerpo, el estómago,
los dolores de cabeza, las subas de presión, los problemas alimenticios, los dolores de espalda, etc. Esos problemitas que te hacen pensar “¡Justo ahora con todo lo que tengo que hacer, me vengo a enfermar!”. No. Te cuento que es al revés. Y profundicemos este concepto.
Las emociones, ya sean positivas o negativas, impactan directamente sobre nuestra salud física. Si vivimos a un ritmo intenso, casi sin aliento, sin momentos de verdadero relax y desenchufe, nunca le damos a nuestro cuerpo el merecido descanso, y lo mantenemos en constante alerta, en constante distrés (o estrés malo), y ahí es cuando cansado y súper exigido queda propenso a las enfermedades, o simplemente con reacciones como una gastritis o un dolor de espalda te dice: ¡Basta!
Por eso, la importancia de tomarse, al menos una vez a la semana, un momento para nosotros, para dedicarnos a nuestro cuerpo y a nuestro ser, para mimarnos, para dejar afuera todo el bullicio diario y acercarnos lo más posible a nuestro silencio interior. Para ocuparnos de nuestra salud, incluso de manera preventiva.
Siempre es importante realizar ejercicio diario y una dieta equilibrada, pero hablamos de momentos especiales, esos que nos dan paz y calma interior, y por consecuencia, relajan el cuerpo.
Podés optar por muchas opciones, entre las que se encuentra nuestro tema de hoy: Los Masajes Corporales.
Un Poco de Historia
Si revisamos los primeros indicios de lo que hoy llamamos masajes, nos debemos remontar hasta el tercer milenio antes de Cristo. Hay quienes creen que el masaje es moda, pero no es así, es una técnica que se ha ido perfeccionando a lo largo de los siglos. Resumamos:
Mil años más tarde, surge la antigua práctica hindú de la medicina ayurvédica. Esta sostiene que la mente, el cuerpo y el espíritu están conectados y cuando una sustancia no funciona correctamente, afecta negativamente a las demás. Cerca del 1.000 a.C. los monjes budistas japoneses, influenciados por la medicina tradicional china, crean su propia técnica, que luego derivó en lo que hoy conocemos como Shiatsu.
En la Grecia Antigua (800-700 a.C.) tenían una gran cultura del cuerpo. Las técnicas específicas incluyeron la disminución de los “nudos” en todo el tejido muscular en el cuerpo a través del frotamiento terapéutico.
Hipócrates (500 a. C.) marcó una era vital para la historia de la medicina. Como pionero médico, prescribió tratamientos para lesiones, que incluían la fricción como una forma de curación. En muchos sentidos, su sistema de curación tenía más en común con la medicina holística que con la medicina convencional.
El masaje moderno (de 1.800 a la actualidad) se desarrolló en gran medida durante el siglo XIX por Henril Ling, creador de lo que hoy conocemos como el masaje sueco.
A lo largo de los siglos, el masaje, como arte curativo, fue reinventado en diferentes ocasiones, por distintas civilizaciones, casi como un instinto natural del ser humano, de reconocer el poder sanador del contacto de las manos en el cuerpo. Pero ¿cuáles son los beneficios de esta técnica milenaria?
Beneficios del Masaje
«Masaje» es un término general para el conjunto de manipulaciones (amasamientos, fricciones, presiones e impactos con un cierto ritmo e intensidad) realizadas en diversas partes del cuerpo con fines terapéuticos, deportivos o estéticos. Entre los variados beneficios de los masajes encontramos:
Relajan tus músculos. Todos sufrimos de dolores musculares. Ya sea causado por estrés, mala postura, la vida sedentaria o el simple hecho de hacer ejercicio. Esto sucede cuando los músculos se tensan y así generan mala circulación sanguínea en esa zona del cuerpo. Los masajes son excelentes para aliviar los músculos, pues estimulan el flujo de sangre y oxígeno. Ayudan a descontracturarlos y devolverles el tono muscular descargando la tensión que se acumula en ellos. Este beneficio permite aliviar el dolor, sobre todo el que se localiza en la espalda y en la cabeza, además de combatir la rigidez en todo el cuerpo.
Disminuyen nuestros niveles de estrés. Los masajes tienen un especial poder para dar un estado de tranquilidad profunda gracias a que ayuda a disminuir los niveles de la hormona cortisol en el organismo. Esta hormona
es secretada en grandes cantidades cuando el cuerpo humano está sometido a una gran carga de estrés. Por lo tanto, nada mejor que un masaje relajante para detener su producción y evitar así la fatiga y la angustia. Los masajes “liberan” los puntos de presión de todo el cuerpo, relajando todos los sentidos.
Reducen la presión sanguínea y mejoran la circulación. Los masajes activan el sistema circulatorio, lo cual permite que todo el cuerpo reciba mayor cantidad de oxígeno. También, debemos recordar que la piel se nutre de la sangre, así es que, mientras mejor circule la sangre por todo el cuerpo, mejor lucirá tu piel. Por lo que como resultado del masaje tendremos un tejido más hidratado y saludable.
Combaten la ansiedad y depresión. Está comprobado, después de un masaje relajante la persona se siente renovada por dentro y por fuera. Y es que esta terapia estimula la secreción de la hormona serotonina o la “hormona de la felicidad”, sustancia responsable de mantener en equilibrio el estado de ánimo. Por lo tanto, cuando te hacés un masaje relajante no solo saldrás contento, sino que combatirás de forma casi instantánea los síntomas de la ansiedad.
Favorecen la eliminación de toxinas y mejoran las defensas. El cuerpo cuenta con distintos filtros para desechar las toxinas acumuladas en el organismo. El sistema circulatorio es el responsable de ayudar a dichos filtros a transportar las toxinas para que sean desechadas. La activación del sistema linfático a través del masaje manual ayuda a desintoxicar el cuerpo de forma más eficaz.
Mejoran la autoestima. Realizarte un masaje es un símbolo de cuidado personal, lo que produce un estado de bienestar debido a la liberación de las endorfinas. El cuidado que te brindás y el placer resultante provocan una sensación de bienestar y de aumento de autoestima.
Debemos dejar de lado la idea del masaje como un gusto o un consentirse. Lejos de eso, los masajes deben verse como una herramienta poderosa para el cuidado de la salud, física, mental, y por qué no, espiritual. Tanto para ayudar en procesos de sanación, como para prevenir nuevos problemas de salud.
El solo hecho de realizarte un masaje te conecta con tu centro, con tu ser. Sentir tu cuerpo, relajarlo, concentrarte en el momento presente, dejar por un ratito las preocupaciones, aliviar las dolencias, si es que las hubiera, y, además, saber que estás tomándote un momento exclusivo para vos. El masaje trasciende los pormenores de la cultura y la historia humana. Mientras las personas sean propensas a las molestias y las enfermedades, el masaje continuará existiendo como una práctica de salud y bienestar. ¿Te animás?
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