
¿Quién es Lily Sciorra hoy y cómo llegaste a convertir una enfermedad en un proyecto de vida y de ayuda a otros?
Soy una persona multifacética, inquieta y muy conectada con el arte, la moda y la filantropía. Siempre tuve una gran vocación de servicio, pero fue el cáncer lo que me llevó a descubrir mi “Ikigai”, como dicen los japoneses, ese propósito de vida que nos da sentido. Convertí una experiencia tan difícil en una oportunidad para ayudar a los demás, y hoy, como testimonio de resiliencia, quiero compartir lo que aprendí.
¿Qué fue lo más transformador que te dejó el cáncer en tu manera de entender la salud, el cuerpo y las emociones?
El cáncer cambió por completo mi forma de ver la vida. Desde el momento en que me diagnosticaron, decidí que yo me enfermé, yo me curo. No quise que nadie invadiera mi espacio ni mi cuerpo. Me parecía injusto ceder la soberanía de algo tan personal y valioso sin conocerlo a fondo. Pensé: ¿por qué nos conocemos por fuera y no por dentro?
Esa idea me llevó a hacerme cargo de mis células, de mi salud, en toda su extensión. Empecé a estudiar, a investigar, a aplicar lo que aprendía para obtener resultados que hoy comparto como herramientas válidas para otras personas.
Aprendí que somos un todo integrado, con diferentes cuerpos que deben estar en armonía. El cuerpo, la mente y el espíritu deben trabajar juntos. Entendí que el cerebro, el intestino y el corazón están conectados, y que todos son cerebros. La diferencia es que el único que tiene dos hemisferios es el cerebro.




En tu libro Una ventana a la vida. Cáncer: Así me curé yo, ¿cuál es la idea central que te gustaría que el lector no olvide nunca?
Lo que quiero transmitir es el poder de autosanar que todos tenemos. Somos como avatares, y necesitamos recordarle a nuestro sistema inmune que tiene todo lo necesario para sanarnos. Nuestro cuerpo tiene la capacidad de regenerarse, pero a veces nos olvidamos de eso. Normalizamos la enfermedad cuando lo que debemos normalizar es la salud.
También quiero que el lector recuerde que el color y la alegría son herramientas poderosas. Aprender a gestionar nuestras emociones, darle más entidad a lo positivo, a la alegría, a los momentos lindos. Rodearse de color, elegir los mensajes que le enviamos a nuestro inconsciente. Por eso, mi libro está lleno de color, de fotos, de ilustraciones, de alegría. Es un libro interactivo que invita a poner en práctica lo que propongo.
¿Qué significa para vos la frase “La salud, el lujo innegociable” y cómo se traduce en decisiones concretas de todos los días?
La salud es el lujo innegociable porque, sin salud, nada tiene valor. Primero tenemos que estar bien nosotros, para que los demás puedan estar bien. Llevar nuestro organismo a un terreno alcalino, eliminar la acidez de la sangre, para “matar de hambre” a las células patógenas o cancerígenas. Es esencial eliminar vínculos tóxicos, situaciones que nos estresan, todo lo que signifique un esfuerzo negativo. No debemos permitir que otras personas decidan por nosotros, ni comernos broncas, ni vivir en el estrés.
Hay que aprender a gestionar nuestras emociones. Somos los dueños de nuestra vida, vinimos a ser felices, a vivir en positivo. No debemos autoexigirnos por cosas que a los demás no les importan. No tenemos que estar rendiendo examen constantemente, ni darnos palo todo el tiempo. La clave es vivir en armonía, cuidarnos por dentro y por fuera.
Si pudieras darle un solo consejo a alguien que hoy está atravesando una enfermedad fuerte, ¿cuál sería y por qué?
Mi consejo es que crean en su capacidad de autosanar. Todos tenemos el poder de transformar nuestra realidad, de cambiar nuestra salud a través de decisiones conscientes. Es un proceso largo, pero la resiliencia es clave. No estamos solos, siempre hay herramientas y personas dispuestas a ayudar.
Sobre tu libro, has recibido un premio importante en España. ¿Qué significa para ti este reconocimiento?
Sí, el libro ganó el Premio Nacional Español «Prenamo» a la excelencia y profesionalismo en Artes Literarias. Estoy muy agradecida por el reconocimiento, pero sobre todo porque este libro ha sido una herramienta para muchas personas en todo el mundo. Se vende en Argentina, España y está traducido a varios idiomas, como inglés, alemán, francés e italiano.
Es un honor ver cómo sigue creciendo, con más de 30 ediciones. La primera presentación fue en Punta del Este, de la mano de la Princesa Laetitia D’Arenberg, luego en Buenos Aires en la Feria del Libro, y también en España, donde se realizaron maratones de presentaciones durante el mes de octubre, mes de concientización sobre el cáncer de mama.
Lily Sciorra sigue compartiendo su historia de vida y sanación, invitando a quienes la leen a tomar las riendas de su salud y bienestar. A través de su experiencia y su libro, transmite un mensaje de esperanza y de poder interior, mostrando que todos somos capaces de lograr una vida plena, en salud y equilibrio.








