Uniendo Generaciones: Una mano extendida en tiempos de Pandemia

“Las buenas obras son aros que forman una cadena de amor”

Santa Teresa de Calcuta

 

A través de la Pastoral Universitaria, y bajo la consigna «Uniendo generaciones», la Universidad Católica de Salta está llevando adelante una campaña de asistencia a adultos mayores, enfermos, discapacitados o familias monoparentales con hijos pequeños que en tiempos de Aislamiento Social Obligatorio no pueden salir de sus casas para hacer sus compras diarias o para ir a la farmacia.

Guillermo Arroyo, quien trabaja en el vicerrectorado de Formación de la UCASAL en el área de Pastoral Universitaria, explica que se sumaron cerca de 150 voluntarios, entre estudiantes, personal administrativo y docentes, que asisten a más de 70 personas que solicitaron ayuda.

“Los principales pedidos tienen que ver con compras de mercadería, frutas, verduras, remedios, pagos de servicios, gestión de recetas de medicamentos, e inclusive, retiro de donaciones para campañas de la universidad. Hay trámites que realizamos dentro de los mismos barrios y otros que son en zonas más alejadas”, señala. La puesta en marcha de este proyecto demandó la implementación en pocas horas de un sistema de logística que permite zonificar la ciudad de Salta y clasificar a los voluntarios según sus domicilios para poder derivarle los pedidos que surgen en tiempo real. Hoy el programa cuenta con voluntarios prácticamente en todos los barrios.

El tema de los permisos para la circulación de los voluntarios es un trámite que, como a todos los que necesitan trasladarse, se complica en algunas circunstancias, pero los coordinadores están atentos desde UCASAL para resolver los inconvenientes.

Es importante señalar que el proyecto Uniendo Generaciones tiene dos tipos de voluntarios, por un lado aquellos que trabajan en la universidad y que además de cumplir sus funciones laborales diarias, atienden los llamados, las consultas y convocan voluntarios. Por otro lado, el grupo de alumnos que se inscribieron para hacer los trámites que solicita la gente.

“La labor como voluntario es durante todo el día, no hay horarios y tampoco fines de semanas, estamos en el momento en que la persona nos necesita, cuando nos solicita ayuda. Es cansador, pero es muy gratificante saber que uno puede brindarse al otro. Y mucho más en esta situación de emergencia sanitaria, donde podemos ser parte de una gran red de jóvenes, igual de entusiasmados que uno y con pilas para ayudar”, cuenta Betsabé Cansinos, voluntaria del proyecto.
Con el correr de los días, el sistema se va perfeccionando y se concentran los pedidos de consultas o autorizaciones para el IPS y su farmacia, por ejemplo, y los hacen en un solo viaje; o se conecta a quienes hacen donaciones con las ONGs y Parroquias que asisten a merenderos y comedores, o familias que sufrieron las inundaciones el mes pasado.

Las anécdotas se multiplican porque se establecen vínculos nuevos entre personas que de otra manera quizás nunca se hubiesen conocido; porque la soledad y el silencio se potencian para quienes están solos; porque es una situación inédita y las emociones están a flor de piel. Son muchos los casos en los que el voluntario pasa muchos minutos en la puerta de la casa de su “ayudado” solo para escucharle sus historias, cómo son sus días, sus problemas o sus opiniones sobre lo que sucede. No faltan los que ofrecen sus servicios en algún oficio a cambio de esta colaboración para la familia del voluntario. Se establece una cadena de favores en medio de una contingencia en la que ayudar es imprescindible. Y para quienes toman esta iniciativa de ayudar a otro como tarea cotidiana será, sin dudas, una experiencia inolvidable de la que sobrevivirán nuevas amistades.

Un voluntario es, en definitiva, una mano extendida, una sonrisa que se dibuja debajo de un barbijo, una voz que dice el nombre de alguien que está solo, oídos para escuchar historias y un alma generosa a prueba de pandemias.
Mientras dure el Aislamiento Social, aquellas personas que necesiten de este servicio solidario para ser asistidos en las compras de alimentos y medicamentos, entre otros insumos básicos, pueden comunicarse por teléfono con Betsabé Cancinos (3876836057), Sofía García (4392456) o Silvina López (3876831995). Ellas le pedirán a cada uno: nombre, apellido, número de DNI, domicilio, barrio y el tipo de compras que precisan.

La comunidad UCASAL, orgullosa de sus coordinadores y voluntarios-alumnos, docentes y administrativos-, está a disposición de quienes hoy la necesitan.

 

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