Sudeste Asiático: Bienvenidos a Camboya

Este mágico pero misterioso reino tiene algo que cautiva a sus visitantes. En Camboya, los mundos antiguos y modernos colisionan para crear una aventura llena de autenticidad.

Templos de Angkor

Los templos de Angkor son mucho mejores de lo que sugieren los superlativos. Se puede elegir entre Angkor Wat, el edificio religioso más grande del planeta; el Bayón, con sus enormes caras de piedra, o el Ta Prohm, donde la naturaleza es un estallido. Los antiguos jemeres construyeron el equivalente de todas las catedrales de Europa en un espacio del tamaño de Los Ángeles, por lo que hay mucho donde elegir: las tallas del Banteay Srei, las ruinas en la selva del Beng Mealea o el templo Koh Ker, con su pirámide de estilo maya.

Islas meridionales

En las emergentes islas del sur de Camboya, las mejores opciones son Koh Rong y Koh Rong Sanloem. Situada frente a Sihanoukville, Koh Rong es el núcleo de la zona, con el pueblo hippie y psicodélico de Koh Tuch; el resto de la isla, bordeada por playas de arena de silicio y una densa jungla, es perfecta para escapadas. Al sur, más tranquila, está Koh Rong Sanloem, con alojamientos turísticos tropicales y bahías poco profundas. A lo largo de la costa hay más islas, incluido el archipiélago de Koh Sdach y la casi virgen Koh Kong.

Phnom Penh

La capital de Camboya es una ciudad caótica pero con mucho encanto, surgida de las sombras del pasado para abrazar un futuro más brillante. Con una de las riberas más atractivas de la región, Phnom Penh es sorprendentemente sofisticada gracias a sus modernos hoteles, sus epicúreos restaurantes y sus bares. Hay que vivir los extremos emocionales en el Museo Nacional y en la deprimente prisión de Tuol Sleng, que muestran lo mejor y lo peor, respectivamente, de la historia de Camboya.

Siem Reap y los templos de Angkor

Todo elogio se queda corto al hablar de los templos de Angkor, uno de los lugares más lindos del mundo. Se puede  elegir entre Angkor Wat, el edificio religioso más grande del planeta; Bayon, uno de los más raros, con sus inmensos rostros de piedra; y Ta Prohm, donde la naturaleza deslumbra. Para explorarlos hay que ir primero al bullicioso Siem Reap, un destino célebre por su oferta excelente de restaurantes, cafeterías y bares, por no hablar de sus mercados, tiendas de moda y galerías de arte. En las afueras, en el lago Tonlé Sap, hay aldeas flotantes que parecen de otro mundo y una oferta de deportes de aventura como quads y tirolinas o de clases de cocina. También hay pueblos tradicionales para sumergirse en la vida local alojándose en la casa de una familia.

Provincia de Kampot

En la provincia de Kampot hay pintorescas localidades, parques nacionales, pagodas en cuevas y playas tropicales. En la ciudad de Kampot hay albergues para mochileros, alojamientos a orillas del río y hoteles boutiques, ideales para disfrutar del legado arquitectónico francés. Kep tiene un mercado de cangrejos y permite hacer senderismo por el Parque Nacional de Kep y en Koh Tonsay (isla del Conejo). Entre las excursiones figuran el ascenso a la estación de montaña de Bokor (en la imagen) o visitas a las granjas de pimienta por las que Kampot es famosa.

Battambang

Battambang, que se extiende a orillas del río Sangkae, es la auténtica Camboya. Es una de las ciudades coloniales mejor conservadas del país; en sus calles, las tiendas-vivienda francesas albergan de todo, desde cafés de comercio justo hasta galerías de arte. En las afueras están el campo y varios templos antiguos, que, aunque no son Angkor Wat, se libran de las multitudes. Phare Ponleu Selpak, una organización sin ánimo de lucro, monta un impresionante circo local.

Mondulkiri

Los campos de arroz y plantaciones de palmeras  de azúcar que definen el paisaje camboyano dan paso a onduladas colinas y a la salvaje región este de Mondol Kirí, donde habita el pueblo pnong, que aún practica el animismo y el culto a los ancestros. La fauna es muy atractiva, y existe la oportunidad de “caminar con la manada” en el Elephant Valley Project o de ver gibones durante una caminata a través del Bosque Protegido de Seima. A todo esto hay que sumar atronadoras cascadas y una tirolina en la jungla.

Prasat Preah Vihear

El Preah Vihear, la madre de todos los templos de montaña, se alza majestuoso en los montes Dangrek, formando un polémico puesto fronterizo entre Camboya y Tailandia. Las piedras de los cimientos del templo se extienden hasta el borde del acantilado que cae hacia las llanuras; las vistas del norte de Camboya son increíbles. La cronología de los 300 años que duró su construcción ofrece una idea sobre la talla y la escultura durante el período de Angkor. Sin embargo, lo mejor de todo es su ubicación, absolutamente inmejorable.

Cocina jemer

Todo el mundo ha probado especialidades tailandesas y vietnamitas antes de llegar a la región, pero la cocina jemer aún sigue siendo una desconocida. El amok (pescado al horno con citronela, chile y coco) es el plato nacional, pero hay muchos platos de marisco y pescado de agua dulce, incluido el cangrejo de Kep con pimienta de Kampot. Si no hubiera puestos de comida en la calle no sería Asia, y los de Camboya ofrecen de todo, desde fideos (mee) y arroz congee (bobor), pasando por tarántulas fritas y grillos asados.

Playas de Sihanoukville

Pese a su fama de hedonista, el verdadero atractivo de Sihanoukville reside en sus playas. Desde el centro, media un corto trecho hasta la populosa playa de Otres, hoy todavía tranquila pese a la amenaza de las construcciones desenfrenadas. Más céntrica, la playa de Sokha es la más bonita de la ciudad, en general con poca gente en su punta oriental. El primer imán para los viajeros fue la playa de Serendipity, que se fusiona con la de Occheuteal, muy visitada por la población local de día y por los juerguistas de noche.

Fuente: www.lonelyplanet.es

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