Árboles cítricos

Sin necesidad de ocupar grandes espacios en nuestro jardín, los árboles cítricos, resultan ideales para enmarcar ingresos de propiedades, balcones y terrazas.

Limonero, Quinotero, Mandarino, Naranjo y Pomelo, son muy populares dentro de los huertos familiares porque son fáciles de cultivar y su cosecha tiende a ser numerosa.

Se encuentran en todas las regiones del mundo, por supuesto, también en nuestro país. Cada uno de ellos tiene sus características particulares que veremos a continuación:

Naranjo

El naranjo es un árbol que requiere de una elevada luminosidad para fructificar. Emite una gran cantidad de flores, de las que cuajan alrededor de un 1%. Por tanto, es algo normal observar que muchas de ellas se caen y no aparecen frutos. Es poco resistente al frío y a viento y temperaturas inferiores a los -3º C provoca sufrimiento en el árbol.

De entre las distintas variedades, las más habituales son las del grupo Navel (siendo la navelina una variedad precoz y la Nave-Late más tardía), las amargas y las sanguinas.

Lo más habitual es cultivar patrones injertados que pueden solucionar problemas determinados, como por ejemplo su adaptación a suelos salinos o a zonas con baja pluviometría.

Limonero

De todas las variedades de árboles cítricos, el limonero es de las más sensibles al frío junto al limero. Afortunadamente, se adapta bien al cultivo en macetas, lo que permitiría su traslado a un invernadero protegido e incluso a un interior luminoso durante el invierno. Es muy exigente en abono.

Sus flores son denominadas flores de azahar, al igual que sucede con las flores del naranjo, y son de color blanco rosáceo con multitud de estambres. Se trata de flores solitarias o flores en racimos, dependiendo de la variedad y gracias a su floración continua podemos dejar el fruto sin recolectar durante más tiempo y hacerlo justo en el verano, que es la época más rentable para este árbol.

Mandarino

El mandarino es un árbol de mediana estatura, con hojas verdes y que produce un fruto conocido como mandarina. La mandarina es de las frutas cítricas más consumidas y se presenta en forma de gajos llenos de jugo.   

El mandarino posee un tamaño menor al naranjo y una forma más redondeada en su copa. Esto lo convierte, además de proveedor de agradables frutos, en un árbol ornamental en los jardines. Su envergadura va desde los 2 a 4 metros de altura. Las hojas son algo más alargadas que las del naranjo y presenta flores pequeñas blancas que pueden crecer en pequeños ramilletes de dos o tres unidades y a veces se presentan solas.

El Pomelo

El pomelo es un árbol cuyo fruto cítrico es conocido como pomelo o toronja. El centro es jugoso y bastante ácido y en color rojizo. No es de las frutas más consumidas en esta clase. Otros cítricos que podemos encontrar son: Toronja. Cidra. Bromelias.

La temperatura ambiental idónea debe ser necesariamente cálida para que se produzca la maduración del fruto. Además, la forma del propio fruto va a depender en gran medida de la humedad relativa del ambiente: los pomelos de zonas tropicales tienen forma aplanada mientras que los pomelos cultivados en zonas áridas son más esféricos, similares a la naranja.

Respecto a su apariencia, el pomelero es el árbol más vigoroso de todas las especies de cítricos. Es perennifolio, mide de cinco a seis metros de altura. Tiene un tronco corto y no de excesivas dimensiones pero su copa es bien compacta.

Los árboles frutales enanos, que no superan los 1,50 m de alto, dan frutos en abundancia y del mismo tamaño que los árboles tradicionales; estas variedades de albaricoqueros, almendros, cerezos, higueras melocotoneros, perales, manzanos, ciruelos… son autopolinizantes.

Presentan además la ventaja de poder ubicarse fácilmente dentro del hogar en el caso de tener que ser protegidos de condiciones climatológicas adversas (como pueden ser las heladas, granizo o fuertes vientos).

Algunas variedades han sido especialmente seleccionadas por su porte cilíndrico muy estrecho llamado «de columna», muy práctico para colocar en un balcón.

Los cítricos como los limones, kumquats y naranjas pueden cultivarse en macetas, incluso en regiones de inviernos fríos, siempre que se protejan durante esa temporada. Y no te olvides de los frutos rojos como son las grosellas, frambuesas o, incluso, de la vid que podrás colocar contra una pared o sobre una pérgola.

Los requerimientos para un buen desarrollo, sanidad y elevada producción son:

– Elegirles una exposición soleada, favorece la dulzura del fruto y su sanidad

– Hay que tutorarlos y dejarles una buena hoya en su base libre de malezas.

– Es mejor plantarlos en primavera y a una distancia no menor de 3mts entre ellos.

– Al ser sensibles a las bajas temperaturas, conviene protegerlos de las primeras heladas en su crecimiento (tela antihelada o mover la maceta a zona bajo techo).

– El follaje de los árboles cítricos es perenne. Esto implica analizar dónde se los ubica por la sombra que proyecta su copa.

– La poda recomendada es para mejorar el ingreso del sol al centro de su copa, para eliminar ramas secas, rotas o enfermas. También para ir definiendo su altura y forma.

EL POR QUÉ DE LA ELECCIÓN DE UN ÁRBOL CÍTRICO

– Los árboles cítricos resultan ornamentalmente bellos.

– Presentan una elevada producción de fruta comestible.

– Resultan el complemento ideal para toda huerta.

– Son plantas que se pueden incorporar en jardines pequeños en forma enmacetada (en recipientes de muy buen tamaño).

– Su floración blanca (azahares) aporta belleza y un perfume delicioso.

– Son muy ricos en vitamina C y bajos en calorías. Excelentes cualidades para el organismo humano.

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