La anatomía de la imaginación

Mariana Abud, una cirujana plástica que transforma hierro y cerámica en personajes con vida propia

Tu camino es muy singular: sos médica y cirujana plástica, pero también artista. ¿En qué momento apareció el arte en tu vida y cómo empezó este vínculo con la escultura?

El arte estuvo, creo, siempre en mi vida. De niña hacía taller de arte en la escuela Tomás Cabrera. Lo que no hacía era darle el espacio para que saliera.

De a poco, allá por 2001, me compré las primeras acuarelas. Lo que me pasa desde hace unos quince años es que fui haciéndome tiempo donde no lo tenía para asistir a talleres. Hice varios talleres de pintura con profesores muy queridos, como Vicky Montaldi y Felipe Catalán, y después tomé clases con Fabián Nanni, de dibujo y cerámica. Ahí empezaron las pequeñas piezas que hoy forman parte de las esculturas ensambladas con hierro.

Llevaba años haciendo manos, piecitos y cabecitas, sin un fin específico.

Hasta que, en noviembre de 2024, comencé un taller con Martín Zambrano Echenique. Yo quería aprender a soldar y hacer esculturas con hierro como él. Pero apenas tuve la posibilidad de empezar a ensamblar chatarra, fueron apareciendo los cuerpos para todas esas piezas de cerámica que tenía guardadas.

Tus obras combinan metal reciclado con cerámica y crean criaturas a medio camino entre lo humano y lo mecánico. ¿De dónde nace esa estética tan particular y qué te inspira cuando empezás una nueva pieza?

No sé con claridad qué me inspira. Me encanta hacer manos en cerámica, como también pies y cabezas con rostros; todo eso me parece profundamente expresivo.

Creo que, al ensamblarlos con la chatarra, aparece una especie de incomodidad visual provocada por la diferencia de materiales. Me interesa la sorpresa que genera descubrir que aquello que continúa no es exactamente lo que uno esperaba.

En “Improbables” aparecen personajes que parecen tener vida propia, casi como si estuvieran actuando en una escena. ¿Pensás tus esculturas como personajes con historia?

Dentro de mi búsqueda personal incursioné en el teatro y la improvisación, y creo que eso aparece reflejado en las piezas.

El resultado son personajes que parecen estar viviendo una situación propia, algo completamente distinto de lo que el cerebro, por lógica, completaría. Me interesa justamente esa ruptura, ese espacio donde la imaginación del espectador termina de construir la historia.

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