Sebastián Choque

Sebastián Choque viene de una familia en la que siempre se respiró música y comunicación. Hoy tiene 37 años y está cumpliendo 20 años como productor e ingeniero en grabación. Del lado paterno, en toda su familia son músicos, y del lado materno existe una vida entera de comunicadores radiales. Es entendible entonces que Sebastián haya querido darle forma a ese híbrido para terminar en lo que hoy es su pasión: producir música, refinar el canal y el mensaje para comunicar mejor.

Comenzó como músico fundador del grupo Canto 4 y de ahí empezó a recorrer los caminos de la industria. Recuerda que a los tres años de estar haciendo música en Salta decidió irse a Buenos Aires a probar suerte y así fue como consiguió grabar varios discos para un sello discográfico multinacional, que para cualquier artista que recién comienza es un sueño que algún día quiere cumplir.

Después de transitar los escenarios más importantes y relacionarse con muchos colegas llegó la posibilidad de trabajar con ellos. Así es que lo convocaron para intervenir en sus obras, lo que es un orgullo para él, pero asegura estar aún más agradecido por la generosidad y confianza a la hora de brindar sus ideas y que sean bien recibidas. ¡Conocelo en esta entrevista con revista abc!

¿Cómo nace tu interés por la música? ¿Hubo algo que te impulsó? ¿A qué  edad empezaste a trabajar en estudios?

Mi interés más que interés es herencia. En mi casa siempre se escuchaba música folclórica de artistas que frecuentaban a mis abuelos. Mi abuelo era un gran cantante, artista plástico y poeta. Mi abuela siempre nos mostraba fotos de esos artistas cuando iban a ensayar a la casa, estamos hablando de grupos importantes como Los de Salta, Cantores del Alba, etc.

El estudio de grabación vino cuando existió la necesidad de empezar a escuchar lo que estábamos haciendo con el grupo, como un ejercicio de experimentación. En casa yo tenía una computadora a la que le metía una infinidad de programas de edición de audio o de video, ya que me gustaban mucho las artes audiovisuales también, y así un día empezamos a hacernos amigos del multipista.

A los 18 recuerdo que entré a un estudio de grabación y el dueño después de ver cómo manejaba la computadora me ofreció trabajar en él. Yo hasta ese entonces trabajaba como diseñador gráfico en una oficina de un gremio, haciendo revistas, panfletos y flyers. Obviamente ni lo dudé, renuncié a mi otro trabajo y empecé así mis horas de vuelo.

¿Qué formación tuviste para poder trabajar en este ámbito? ¿Es absolutamente necesario “tener oído” en esta profesión?

A los cinco años empecé piano, a los 11 hice guitarra, después hice algunos estudios complementarios de armonía y composición. Cuando viví en Buenos Aires aproveché todo el tiempo que pude para estudiar lo que en el rubro se llama ingeniería en grabación. Ese mix hizo que empiece a rodearme de muchos profesionales dedicados a la producción musical y a artistas que me invitaban a participar de algunos trabajos. Así es que luego de un gran combo de data que pude juntar, oficialmente empecé a plasmar en los discos todo lo que he aprendí a lo largo de mi vida.

Durante años trabajaste con grandes músicos. ¿Recordás con cariño algún trabajo en especial?

Recuerdo varios con mucho cariño. En la época que se estaba gestando el segundo disco de Canto 4 nos frecuentábamos mucho con Abel Pintos y su equipo. Solíamos armar guitarreadas en peñas y cosas así, y hubo tanta onda que hasta terminó dándonos una canción y grabándola en ese disco. Un lujazo y un aprendizaje que ni te cuento… ¡siempre fue un crack!

Los Nocheros para mí siempre fueron un referente dentro de la música. En mi adolescencia solíamos ir en patota a sus recitales en los estadios. Siempre fueron transgresores, pero sobre todo súper exigentes con la calidad de sus obras. Así que para mí fue increíble, un sueño cumplido haber sido convocado por ellos para producir sus canciones. Actualmente, después de ocho años de trabajar juntos, me siento un privilegiado por haber aprendido tanto de su oficio y profesionalismo.

Trabajo mucho al lado de una persona que admiro muchísimo, que es el Colo Vasconcellos, tremendo artista pero mejor persona. Nos conocemos desde la adolescencia por cruzarnos en festivales, pero en los últimos años formamos una amistad muy fuerte, lo que me llena de orgullo porque es una de las personas más cálidas y generosas que conozco dentro de este ambiente.

Fuiste nominado 3 veces a los  premios Latin Grammy y 13 veces a los premios Carlos Gardel. ¿Qué valor tiene para vos este tipo de reconocimiento? ¿qué podés contarnos de estas experiencias? ¿cómo recibiste la noticia de cada una de las nominaciones?

Bueno, por lo general, uno no trabaja para los premios. Pero es sumamente gratificante saber que estos trabajos tienen una trascendencia a través de estas nominaciones. Siempre digo que los artistas son generosos al invitarme a participar de sus obras. Así que estos reconocimientos son solo el valor agregado a la hora de reevaluar el trabajo hecho en cada producción.

El último trabajo nominado a un Grammy fue el disco Churo de Mariana Baraj, una tremenda artista y gran amiga, muy talentosa y referente de muchos músicos en el mundo. Fue una sorpresa… veníamos contentos y felices porque el disco ya había sido ganador de un Gardel, así que fue un plus que no lo esperábamos pero lo recibimos con muchísima felicidad y expectativa.

¿Actualmente en qué estás trabajando?

Este año ha sido intenso, hemos trabajado en el último disco de Los Nocheros, intervenimos en varios singles de los Tekis, estamos realizando el disco 20 años de Canto 4, recibimos nuevas apuestas como la de los chicos de Canto del Alma.

Y como si todo esto fuera poco empecé a construir un puente con el país hermano de Bolivia, donde estoy trabajando fuertemente con algunos artistas nacionales de ese país en producciones de gran talla.

Aquí en Salta también estamos terminando el primer material de Ahyre, una banda conformada por algunos de los ex integrantes del grupo Los Huayra. Este disco es muy ambicioso, ya que lo estamos haciendo con una mirada sumamente internacional. Ya salió el primer single en el cual participan algunos artistas increíbles, como por ejemplo el baterista Waldo Madera, músico de Juanes. A este disco lo estamos produciendo y grabando íntegramente en mí estudio Socavón, y se mezcla en Miami. Es una gran apuesta de los muchachos porque claramente va a subir la vara de la música popular en Salta, algo a lo que ya  nos tienen acostumbrados hace tiempo.

¿Cuál ha sido el reto más complicado que tuviste?

El reto más complicado que tengo siempre es irme de mi Salta querida, pero a la vez es fascinante recorrer nuevos caminos. Si bien mi estudio Socavón ya está consolidado en esta ciudad, esta profesión me da la posibilidad de viajar por muchos lugares y conocer nuevas culturas, nuevos sabores, nuevos olores, nuevos sonidos, nuevos colores. Pero no te voy a negar que se extraña muchísimo el lugar de origen. Para el año tengo una propuesta fuerte para trabajar en Santa Cruz de la Sierra y algunos proyectos en DF, en México, con un par de artistas y una subsidiaria de un sello de música urbana. Ahí nomás está Estados Unidos, así que yo diría que más que un reto complicado es uno que seduce por lo grande de la industria en ese país y las ganas que siempre uno tiene de ir a nadar en esas aguas.

¿Existe algo que hubieras hecho de una manera diferente?

No me arrepiento de nada de lo que hice, pero no te voy a mentir que siempre que escucho un disco que hice a la distancia quiero mejorar muchas cosas. Son vicios de la profesión. Hay un gran dicho en este ambiente que dice que los discos no se terminan, sino que se abandonan. Bueno, así sucede, volvés a escuchar los discos y tenés ganas de retomarlos porque todo el tiempo estás generando ideas nuevas.

¿Hay algo que a esta altura de tu trayectoria te gustaría o falte por hacer? ¿Quizás trabajar con algún grupo o músico determinado, algún tipo de música?

Sí, por supuesto, me falta mucho por hacer. Yo vivo esta profesión como un lujo que muy poca gente se puede dar. Vivir de lo que te gusta hacer y que además te paguen por ello es una gracia divina de Dios. Si además de eso hablamos de lo ameno que es compartir con colegas y hacer amigos todo el tiempo que hablan tu mismo idioma, tienen tus mismas inquietudes, persiguen tu mismos sueños, eso no tiene techo.

Me muero por trabajar con algunos artistas de otros países, ya que me fascina conocer nuevas culturas. Y de acá de Argentina mi gran sueño es trabajar con algunos artistas del rock que admiro desde muy chico, como ser Fito Páez o Ricardo Mollo.

¿Cuál fue ese momento en la vida en el que sentiste que existió un cambio considerable en tu vida como profesional? ¿Qué momento, oportunidad o circunstancia marcó una pauta que te permitiera entrar en los proyectos más grandes de la industria?

Creo que eso ocurrió cuando empezaron a tener auge una nueva camada de artistas que ya venía entendiendo el lenguaje de las nuevas tecnologías.

Yo me considero parte de esa nueva generación que nació con el mouse de la computadora pegado a la mano. Los nuevos sonidos y la nueva forma de producir canciones, nuevas texturas, el fusionar lo digital con lo análogo vintage, todo eso fue un gran disparador en mi carrera.

Recuerdo que haciendo algunas maquetas en Buenos Aires con Canto 4, allá por el 2000 ya había empezado
a investigar y a experimentar con sintetizadores computadoras efectos Loops. Esas maquetas jamás vieron la luz, pero después muchos proyectos tenían esas tendencias. Recursos que hoy se usan normalmente en la música moderna. Creo que tener ese recurso a mano fue un gran gancho para empezar a entrar a jugar en ligas mayores.

Emprendiste tu propio estudio profesional, ¿cómo nace la idea? ¿Cómo proyectás tu trabajo ahí?

Mi estudio nace de la necesidad de terminar con la dependencia presupuestaria a la hora de producir. Es muy difícil llevar una producción competitiva hoy en día en que se ocupa una cantidad desmedida de horas, quizás el triple de lo que se usaba antes, y a su vez el tener que lidiar con los presupuestos que te limitan al momento de buscar la excelencia que necesitamos para lograr un buen estándar de calidad. Eso fue el fundamento base a la hora de idear mi estudio personal EL SOCAVÓN. Otro punto importante era poder tener equipamiento a la altura de los grandes estudios de Buenos Aires, para así contar por primera vez en Salta con un audio que lleve las producciones a ese nivel internacional que ya venía buscando. Entonces, con todo esto a disposición no tenemos techo a la hora de hacer materiales de calidad. Nos abocamos a estar en el estudio desde el minuto cero en que se gestan las canciones hasta el instante final… Es un lujo que no podemos dejar de darnos hoy en este rubro tan exigente en la actualidad.

¿Cuál es tu gran sueño?

Mi gran sueño es poder trascender con mi obra. Hace 8 años que estoy en Salta y creo que con los muchachos que me acompañan en mi staff hemos revolucionado la manera de trabajar en la música. Siempre apuntando a que la región esté integrada a la industria. Hace poquito asocié mi productora a Universal Music Publishing para que los autores de la región puedan tener por fin un respaldo fuerte en los derechos de sus obras. También nos expandimos y tendimos puentes con otros países como Chile, Perú, Bolivia y México, lindos desafíos con los que podemos soñar siempre un poquito más.

Yo amo a mi provincia y me siento muy cobijado por ella, ojalá pueda aportar a la cultura desde mi humilde lugar.

Seguinos!

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