Nutrición y embarazo

El embarazo es un momento único que marca la vida de una mujer.

Desde el momento en que el test de embarazo indica positivamente esta condición, puede decirse que esa mujer
no será la misma. Experimentará cambios en su cuerpo, su estado emocional, sus necesidades, sus rutinas, sus miedos y expectativas, su actividad, etc. Es muy difícil que en cualquier otro momento de la vida de un ser humano se sucedan tantos cambios como durante la gestación. Hablamos de modificaciones fisiológicas y anatómicas, provocadas y a la vez reguladas por cambios hormonales que abarcan casi sin excepción a todos los órganos y sistemas.

Con respecto al aspecto nutricional, al inicio es normal encontrar náuseas y vómitos, que limitan la ingesta de alimentos y pueden llevar a un descenso de peso. Los vómitos se dan aproximadamente en el 70 % de las mujeres, y su causa se atribuye al aumento de progesterona y hormona coriónica gonadotrópica. Generalmente, esto se normaliza pasando el primer trimestre o la semana 16, recuperando el apetito junto a la disminución de estos síntomas. También es posible que aparezcan antojos y aversiones por ciertos alimentos.

Los movimientos gastrointestinales se ven afectados y, sumado al crecimiento del bebé, se observa frecuentemente constipación.

Es normal también la presencia de regurgitación y acidez, que se acrecienta a medida que avanza el embarazo.

A medida que el embarazo progresa, se van depositando: proteínas, grasa, agua y minerales en útero, mamas, tejido adiposo, feto, placenta y líquido amniótico, estos 3 últimos comprenden el 35% de la ganancia de peso.

En la Argentina, la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNYS) nos brinda datos preocupantes, el embarazo no escapa a las estadísticas mundiales de sobrepeso y la malnutrición por exceso es un problema de gran relevancia. Es necesario derribar el mito de que en el embarazo se debe comer por 2. Es importante llegar a término con un aumento de peso aceptable, que dependerá del peso inicial y la altura de la embarazada. Valorar el estado nutricional es necesario no solo para el buen desarrollo de la gestación, sino también para la salud de la mujer, el bebé, la posterior lactancia y sus futuros embarazos.

Es así que la ganancia de peso debe ser monitoreada y evaluada en cada control. Un incremento de peso óptimo podría ser definido como aquel valor que se asocia al menor número de eventos negativos de la madre y del niño, tanto en el embarazo, parto, puerperio y aún en etapas posteriores de la vida.

La nutrición en el seno materno no actúa sólo en el corto plazo, sino fundamentalmente a largo plazo, influyendo sobre el desarrollo de enfermedades crónicas como: enfermedad cardiovascular, diabetes e hipertensión.

Por lo antes expuesto, es súper importante una consulta temprana con tu nutricionista,
o la del equipo de salud de tu obstetra, que pueda acompañarte en esta etapa tan linda de tu vida, guiarte y asesorarte en la elección de tu alimentación, para que resulte equilibrada y completa.

Por Cecilia María Abeleira

Licenciada en Nutrición – MP 036 – Consultorios Mater 12 de Octubre 254 4220601 www.matersalta.com

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