
Hubo errores. Muchos. Hombreras, vinchas flúo, jeans nevados. Y sí, fuimos parte.
La moda es cíclica, sí. Pero hay ciclos que ojalá hubieran quedado cerrados con doble candado.
Hubo épocas enteras en las que la consigna parecía ser: “el mal gusto como bandera”. Y lo peor: lo usábamos convencidísimas.
Acá, un repaso por algunas décadas y tendencias que hoy nos dan un poquito de vergüenza… o por lo menos, nos hacen agradecer no tener tantas fotos digitales de esa época.

Años 80: “Más es más (y más todavía)”
- Hombreras XL que te hacían parecer de un equipo de futbol americano.
- Pelos inflados con 2 litros de spray.
- Maquillaje neón + labios fucsia + sombra azul eléctrico (todo junto).
- Ropa con brillos, lentejuelas y estampados imposibles.
Veredicto: Íconos del exceso. Hoy, solo apto para fiestas de disfraces o revival con ironía.

Años 90: “Cool… pero desganado”
- Jeans nevados con cintura enorme y cadera caída.
- Riñoneras (sí, volvieron, pero en versión digna).
- Remeras XXL sobre pantalones con más bolsillos que sentido.
- Sweaters con dibujos geométricos tipo “mi tío en la sobremesa”.
- Peinados con dos mechitas pegadas al gel, muy “Rebelde Way”.
Veredicto: Queríamos ser grunge y terminamos pareciendo desprolijos con calor.

Años 2000: “Tiro bajo, glitter y trauma”
- Jeans tiro bajísimo con tanga a la vista (¡no hacía falta!).
- Tops diminutos, cinturones gigantes.
- Todo lo que podía brillar… brillaba: labios, sombras, pantalones, mochilas.
- Lentes de sol de colores, vinchas con brillos, collares plásticos.
- Gorras con visera ladeada y la camiseta adentro del jean.
Veredicto: Una generación entera con contractura lumbar por usar taco aguja y cartera de charol. ¿Era necesario tanto esfuerzo para tan poco resultado?
Bonus track: tendencias que nadie pidió (y sin embargo… existieron)
- Crocs con medias: esto pasó. Lo vimos.
- Polleras sobre pantalones: nivel cebolla textil.
- Calzas con encaje abajo: como pijama sexy, pero diurno y confuso.
- Remeras con frases tipo “sexy girl” o “100% drama”: spoiler: éramos eso.
¿Por qué nos vestíamos así?
Porque la moda no siempre se trata de belleza. A veces es pertenencia. O rebeldía. O simplemente… no había otra cosa en el shopping.
Y lo bueno es que ya pasamos por eso, aprendimos, maduramos.
¿O no?
(¡¿¡Quién dejó volver al tiro bajo!?!)
La moda evoluciona. Nosotros también.
Y si alguna vez saliste vestida como un resaltador humano… tranquila.
Sobreviviste a los 80, 90 y 2000.
Podés con cualquier cosa.








