¡La Guerra con la celulitis! ¿Por que siempre perdemos?

¡Hago todo bien y la celulitis sigue ahí! A muchas de nosotras nos pasa que sentimos que hacemos todo bien, y a pesar de eso la celulitis sigue estando ahí:  tratamos de alimentarnos bien, hacemos ejercicio y seguimos los tratamientos de belleza al pie de la letra, la celulitis siempre nos gana.

El problema es que es probable que en la carrera para llegar al cuerpo con el que nos sentimos saludables, cometamos equivocaciones que debilitan todo el esfuerzo que hacemos.

Y hay una serie de errores bastante comunes que tienen que ver con la alimentación, al hacer ejercicio y en nuestros hábitos cotidianos.

Comenzar a modificarlos es el primer paso para decir adiós definitivamente a la celulitis, pero también para tener un estilo de vida más saludable.

Los 3 errores que cometemos para combatir la celulitis

FALTA O EXCESO DE EJERCICIO:Los extremos no son buenos.

Si por trabajo tenés que pasar mucho tiempo parada o sentada, lo mejor es que pongas «piernas a la obra» y hagas breves paseos como mínimo cada dos horas. Levantate y estirá las piernas para que la circulación no se estanque; además en los ratos en los que estés sentada tratá de no permanecer mucho tiempo con las piernas cruzadas.

Combatir el sedentarismo está es nuestras manos. Los ejercicios más beneficiosos para combatir la celulitis son los aeróbicos. Por eso un buen comienzo es proponerte salir caminar todos los días, correr, andar en bicicleta o nadar. Si estás en el gimnasio los aparatos que más te van a ayudar son los elípticos, las cintas, las bicicletas o las clases de spinning.

Y, si buscás un ejercicio clave para hacer frente a esta enemiga, no podés dejar de incluir en tu rutina a las sentadillas. Recordá además que, para ser efectivo, el plan de ejercicios tiene que ser continuado y la musculatura estar activa para que los depósitos de grasa se agoten y no vuelvan a llenarse.

En cuanto al exceso de ejercicio, sucede que al entrenar demasiado el cuerpo se va a preparar para este gran gasto de energía almacenando la mayor cantidad de grasa posible, sobre todo en zonas problemáticas para la celulitis.

Cada persona conoce su propio cuerpo y su actividad habitual, si el ejercicio que realiza es extenuante e inusual puede provocar lesiones, pérdida de fuerza, inflamación, rigidez, dolor, alteraciones del sueño y, por supuesto, puede sufrir el corazón, no olvidemos que es un músculo y que como tal se esfuerza.

Por lo tanto, cualquier programa de entrenamiento debe adoptarse de forma lenta y gradual, no debe causar dolor o molestias, esa es una señal de que se debe reducir su intensidad y/o cantidad hasta alcanzar el equilibrio e ir incrementando poco a poco la duración e intensidad del trabajo físico.

MUCHA SAL Y POCA AGUA

Lo tenemos grabado pero nunca está de más recordarlo. El exceso de sal aumenta la retención de líquidos y contribuye a la aparición de celulitis. Por otro lado, también sabemos que el consumo de dos litros de agua diario es vital para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, aunque lamentablemente es común que se beba mucho menos líquido del recomendado, lo que hace muy difícil que se eliminen las toxinas. El detalle en esta historia es que el agua -y no otro líquido- es la bebida indicada si lo que buscamos es darle batalla a la celulitis.

El agua compone cerca del 85 por ciento de nuestro cuerpo, es indispensable en los procesos de digestión, absorción, distribución de nutrientes, transporte y desecho de elementos tóxicos.

Bebiendo las cantidades recomendables de agua, que son entre 8 y 10 vasos al día, el hígado, los riñones, el sistema digestivo e inmunológico cumplen muy bien con sus funciones, se lubrican las articulaciones y mejoran la resistencia de los ligamentos.

Se recomienda ingerir agua sola, ya que cualquier otra forma como tes, aguas saborizadas o gaseosas incorporan también estimulantes para el sistema nervioso central (mateinas, teinas, cafeínas), azúcares o edulcorantes artificiales. Por eso, quienes toman muchas infusiones o termos de mate diarios no deberían contabilizarlas como parte del plan de hidratación.

Desde luego, también hay alimentos que favorecen el drenaje y ayudan a eliminar residuos del organismo. Cereales integrales, mijo, avena, trigo sarraceno, quinoa, arroz integral, algas en pequeñas cantidades, legumbres, semillas de sésamo, calabaza y girasol están en la lista.

Entre las verduras y frutas se recomienda consumir zanahoria, calabaza, cebolla, apio, zapallitos verdes, perejil, pepino, lechuga, achicoria, rúcula, tomate, limón, uva, alcachofas, espárragos y manzana.

ROPA AJUSTADA Y TACOS ALTOS

Puede que se vean bien, pero los pantalones muy ajustados, así como el uso continuo de tacos altos, dificultan la circulación y propician la aparición de celulitis. Llevar tacos altos de manera prolongada, continuada y habitual, puede provocar graves deformaciones en la estructura del pie, dolores de espalda, mala circulación, retención de líquidos y aparición de celulitis.

Básicamente, el zapato de taco (mayor a 3 cm) estiliza pero implica una postura completamente antinatural que trae consecuencias negativas a nivel mecánico -alteraciones en el tendón de Aquiles, juanetes, dedo martillo, callos y hasta problemas en la columna- . Además, esta postura dificulta el retorno venoso, favoreciendo la retención de líquidos, la mala circulación y por lo tanto contribuye a la aparición de celulitis».

De la misma manera la ropa ajustada no es una causa directa de la aparición de la celulitis, pero es un factor más que coadyuva en su formación porque también impide la correcta circulación de la sangre y además porque la presión de las prendas ajustadas contra piel afecta la micro circulación intracelular y evita además que se eliminen las toxinas.

Por eso siempre es bueno mantener exfoliada la piel y si existen problemas previos de circulación se recomienda utilizar medias de compresión que mejoren el retorno venoso en los miembros inferiores.

Seguinos!

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