Fundación Educare, un espacio que valora las diferencias

Por Gabriela Parentis

Fundación Educare hoy es un centro terapéutico pedagógico, pero cuenta con una historia de trabajo de 21 años. Actualmente brinda servicios de apoyo a la inclusión escolar con profesionales para el nivel primario y secundario, atención psicológica, psicopedagógica, fonoaudiología, kinesiología, de musicoterapeutas, psicomotristas y profesores integradores.

Si nos remontamos a sus inicios, la fundación ofrecía capacitación a docentes, ha sido representante de la Universidad de Belgrano en educación a distancia y, al mismo tiempo, también ha formado el centro de integración para para niños.

Para conocer sobre esta evolución tan importante, Revista abc conversó con Ana María Paroni, presidenta de Fundación Educare, quien contó el presente que involucra el trabajo con personas con discapacidad y su inclusión escolar, social y laboral.

Nos estamos dedicando a una educación inclusiva, que es un modelo que responde al desafío de una educación de calidad para todos. Las personas con discapacidad, a nuestro criterio, deben tener acceso a una educación formal en las escuelas, y estas deberán ser capaces de satisfacer sus necesidades, que, dada la diversidad de discapacidades, son muy amplias”. 

Además, cuando hablamos de discapacidad, ya sea en niños o adultos, no necesariamente se trata de algo para toda la vida; esa persona puede estar pasando una situación que solo implique contención en esa parte de su vida”. Por eso, Fundación Educare tiene particularmente como objetivo brindar las prestaciones de rehabilitación terapéutica educativas y asistenciales básicas de atención en favor de las personas con discapacidad.

Dentro de los objetivos que se proponen a diario, buscan abrir espacios de interacción reales entre los alumnos, los pacientes y las familias. También, promueven actividades de recreación y de intercambio acorde a los grupos y sus edades. Preparan al alumno/paciente para las demandas de la sociedad, proponiendo talleres de inserción laboral, que es un pedido enorme de los padres; de esta forma, brindan herramientas necesarias para una mejor calidad de vida. Consideran necesario fomentar la conciencia de toda la sociedad sobre las personas con discapacidad.

Esta organización recibe chicos de nivel primario, secundario y terciario, desde los 4 hasta los 25 años,  también trabajan con todo lo que es estimulación temprana y para la nueva temporada van a sumar colonias de vacaciones.

El desarrollo de las actividades se realiza normalmente a contra turno del niño que está escolarizado, ya sea en escuela común o diferencial. La integración con maestra especial, la atención psicológica o psicopedagógica o cualquier atención terapéutica no necesariamente tiene que ser todos los días. Es fundamental destacar que cada tratamiento es personalizado y adaptado a las necesidades del niño, que puede necesitar una atención prolongada, es decir, no menor de 4 años.

Hoy lo que más se manifiesta en Fundación Educare son los retrasos madurativos, también hay varios casos de chicos con dislexia y trastornos por déficit de atención e hiperactividad. A lo que Ana María agregó: “Hay muchos que tienen problemas de base emocional y esto hace que se les dificulte llevar adelante más rápido el proceso de evolución. Es muy heterogéneo el panorama de los niños, por lo que cada caso es muy puntual y no podemos generalizar”.

En esta realidad es inevitable encariñarse con todos, aunque Ana María destacó una historia: Tengo un nene que se llama Daniel, tiene un retraso madurativo leve y en un primer momento no podíamos escolarizarlo; hoy los docentes están felices por el modo en que la maestra integradora lo ayudó. Estoy convencida de que todos los niños, cuando se les hace un seguimiento y no se los abandona, dan sí o sí buenos resultados. Poco o mucho, más lento o rápido, los resultados se ven y es un panorama que muchas veces a los padres les cuesta, no tienen paciencia y para esto hay que tenerla. Es un proceso largo y constante”.

Claro está el esfuerzo que demanda un trabajo como este. La dedicación y la pasión por lo que uno hace tienen que ser casi como mantras en el día a día para acompañar a cada una de estas personas con discapacidad y a sus familias. Para Ana María Paroni la fundación es como un hijo, que implica un sacrificio y, sin lugar a dudas, es muy gratificante al ver el desarrollo de la vida de cada paciente. Su frase para cerrar la entrevista fue: Lo que buscamos a diario es ofrecer un servicio a la comunidad respetando la diversidad con empatía y compromiso”.

Quienes deseen conocer a este grupo humano de profesionales de excelencia que trabaja en Fundación Educare pueden solicitar un turno al 3874 136 420 o dirigirse a Pasaje Calchaquí 149, entre Alvarado y Urquiza.

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