Conocé el Centro de Artesanos de Alfarcito,Un sueño hecho realidad por el Padre Chifri.

Si recorres la ruta nacional 51, una parada imperdible en la Quebrada del Toro, es el Centro de Artesanos, un espacio creados por el Padre Chifri junto con la Fundación Alfarcito con la intención de organizar a la comunidad, para que las familias que así lo deseen, puedan exponer y vender sus trabajos, además de recibir asesoramiento para mejorar sus productos.

“Siempre verán que hablamos de nuestro querido Padre Chifri, lo hacemos por todo lo que significó para las comunidades de los cerros de Rosario de Lerma, por la entrega a su obra pese a las limitaciones físicas que le causaron el accidente y muy especialmente por la calidad de persona que fue.

Tenía un carisma especial, él con su ejemplo y sus palabras convocaba mucha gente para trabajar unidos, con su lema que nos marcó: Unidos por el anhelo de hacer el bien.” Estas palabras salen del corazón de todos los que forman parte de Fundación Alfarcito. Por su parte, Carlos Alberto Figueroa, encargado de la difusión, brindó detalles del trabajo que realizan en la actualidad con los artesanos del lugar.

El Centro de Artesanos de Alfarcito, surgió como tantos de los sueños del Padre Chifri, su idea era que los artesanos tengan un lugar donde poder mostrar y vender sus trabajos en forma segura y junto con la Fundación se concretó su creación.

Él se apoyó en la Fundación para hacer realidad muchas de sus ideas y sueños, para poder llevar adelante su obra y que perdurara en el tiempo y que las familias de los cerros no estén desamparadas.

Fue el fruto de haber realizado las Expo – Cerros primero en Rosario de Lerma (año 2002), luego en el Cabildo (año 2003) y el tercer año en el Centro Artesanal de la ciudad de Salta (año 2004).

La historia del Centro de Artesanos se formó como la un grupo de amigos, o mejor dicho como una familia, construyeron una relación con paciencia y esfuerzo, siempre junto al Padre Chifri, que conocía a las familia de cada uno de los rincones del lugar.

Todo avanzó a paso lento, sin prisa, pero sin pausa. Los primeros voluntarios recorrieron este vasto territorio para invitarlos a sumarse, y así se llegó a lo que hoy es esta maravillosa comunidad. En la actualidad, se puede decir que todos tienen un profundo sentido de pertenencia y esperan entusiasmados la reunión de cada mes.

Hoy es una comunidad firme, con valores y principios que son el resultado de una confianza mutua y la amistad de tantos años, siempre recordando las enseñanzas del Padre Chifri y la profunda huella que dejó.

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Con orgullo pueden decir que cada objeto que se expone es hecho totalmente a mano, artesanías producidas mientras se encuentran cuidando su ganado o trabajando en sus hogares. Cada campesino cuida todos los detalles para lograr una excelente calidad, usando materiales del lugar y sin dañar el medio ambiente.

Lo particular de estas jornadas, que se realizan el último sábado del mes, es que comienzan bien temprano, cada productor sale con las primeras luces para llegar a tiempo, debiendo recorrer largas distancias en moto, vehículos y, en algunos casos, a pie. Al llegar, completan las planillas donde queda detalladamente asentado las artesanías que entregan, luego se las acomodan en estanterías y a continuación reciben el dinero de las ventas.

Cada artesanía queda con una tarjeta que indica el nombre del artesano, el paraje de donde provienen y el precio que es establecido por el propio artesano.

Terminado estas actividades, se reúnen en la Capilla donde descansa el Padre Chifri para tener un momento de oración, se hace una meditación y luego cada uno queda en silencio rezando.

Cerca del mediodía se arman las mesas para el almuerzo, donde se sirven sándwiches y jugo, se bendice los alimentos con la oración que Chifri enseñó. Este es un momento donde se cuentan las novedades de los parajes y se les informan los futuros proyectos.

Finalmente se retiran temprano para poder llegar a sus hogares con luz, se despiden con la intención de volver a encontrarse en el próximo mes.

Durante la cuarentena, la falta de turismo y visitantes por la Quebrada del Toro los obligó a reinventarse y pensar nuevas formas para continuar con las ventas, evitar que se pierda este ingreso económico tan importante para el sustento de las familias. Se estableció un sistema de venta por catalogo y el envío personalizado de los productos a los eventuales clientes, nuevamente con la ayuda de Chifri desde el cielo se logró mantener las ventas.

La pandemia también afectó las reuniones, antes se daban talleres donde se les ensañaban nuevas técnicas de tejido, como mejorar algunos detalles en los trabajos con madera de cardón o algún otro consejo para mejorar las artesanías.

Al flexibilizarse las medidas contra el Covid-19 se pudo reabrir el Centro de Artesanos, pero muchos de ellos no contaban con los medios de movilidad necesarios para asistir, se adoptó la decisión de llegar hasta sus hogares para buscar las artesanías y entregar el dinero de las ventas. Esto benefició a las familias más alejadas.

La Idea de Chifri de Alfarcito

El siempre tuvo la intensión de crear un polo económico productivo en los cerros, que atraiga a turistas, viajantes y visitantes.

Esto permitiría vender los diferentes productos de los cerros, economizando los gastos de traslados a las familias. También atraería inversiones que generarían más fuentes de trabajo.

Sus proyectos no eran independientes uno del otro, todos se relacionaban entre si y en un futuro surgirían los frutos, como está sucediendo con muchos de ellos.

Su intención fue que tuvieran una alternativa al sistema de trueque que practicaban con sus producciones y que tuvieran independencia económica. De esta manera el artesano que se esforzaba durante el mes manufacturando sus productos tenía la seguridad que alguien en el Centro de Artesano los vendería a los turistas, quien no se esforzaba perdía esta oportunidad.

Desde la Fundación Alfarcito aseguran, “El Padre Chifri se quedó en el corazón de muchas personas, en todas las comunidades de los cerros (incluyendo a los jóvenes que no lo conocieron), también en aquellos que de una u otra manera trabajaron a su lado.

No se puede hablar de Alfarcito sin mencionarlo en todo momento, porque todo lo que son hoy las 25 comunidades de los cerros, lo son gracias a su entrega hasta el último suspiro de su vida.

Queda mucho por hacer, por eso muchas veces les pedimos que se sumen a continuar la obra del Padre Chifri.

Nosotros nos sentimos acompañados en todo momento por él y sabemos que nos impulsa en cada obra, cada proyecto y en cada visita que hacemos a las familias de la zona”.

Para colaborar con la Fundación, ya sea con tu tiempo o donaciones, podes contactarte a través del correo: contacto@fundacionalfarcito.org.ar o en redes sociales: Facebook:fundacionalfarcito
Instagram:@fundacionalfarcito

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