CAMBIO CLIMATICO Y ARBOLADO PÚBLICO

Por Irene Soler

El cambio climático es uno de los grandes desafíos del siglo. Sus consecuencias se traducen en inundaciones, sequía, y todo tipo de eventos climáticos extremos que afectan poblaciones y producen grandes pérdidas económicas.

Aunque las variaciones climáticas han existido desde los orígenes de la Tierra, el cambio climático global que estamos viviendo no tiene precedentes. La ciencia coincide en que las fluctuaciones del clima son provocadas en gran medida por el ser humano, principalmente por las emisiones constantes y desproporcionadas de gases por parte de los países industrializados. Estos gases producen un efecto llamado “invernadero”, por el cual la atmósfera se calienta y es la causa de las graves modificaciones en el clima en todo el planeta.

Consumo de energía y efecto isla de calor

Una de las preocupaciones es la creciente demanda de energía eléctrica. Una parte importante de la energía eléctrica que usamos en el país se genera en centrales térmicas, que funcionan con petróleo y gas. Por lo tanto, a medida que crece la demanda de energía crecen las emisiones de gases de efecto invernadero.

El efecto conocido como isla de calor en zonas urbanas es generado por el reemplazo de la cubierta vegetal por la construcción, de calles, casas, edificios, etc. La radiación solar sube la temperatura en las ciudades, y el aire se calienta. El efecto de la isla de calor se hace más intenso por la congestión de tránsito vehicular y por el uso del aire acondicionado.

Este fenómeno, sumado a los efectos del calentamiento global, en las ciudades, traerá como resultado el crecimiento aún mayor de las necesidades de refrigeración de la población y como consecuencia el aumento en el consumo de energía eléctrica.

Equipos de Aire acondicionado

Como solución individual al problema del calentamiento quien puede adquiere un aire acondicionado. En nuestro país, la adquisición de estos equipos crece permanentemente y se calcula que en los últimos años estos aparatos introdujeron una carga simultánea al sistema eléctrico nacional enorme. Es fácil ver sus consecuencias en verano: cortes de luz, baja tensión, etc.

Arbolado público

La tendencia cada vez más rápida hacia la urbanización en todo el mundo, hace necesario mitigar el efecto de isla de calor que se produce en las zonas urbanas y que se agravará por el calentamiento global.

Un sistema adecuado de plantación y cuidado de árboles en las ciudades puede resultar más económico que otros para aumentar el ahorro de energía en los edificios y mitigar el aumento de la temperatura.

Los edificios, el pavimento y la vegetación son superficies de intercambio térmico entre la atmósfera y el suelo urbano. La estructura forestal urbana influye sobre la temperatura en diferentes lugares de la ciudad. Según lo determina un estudio realizado por la Universidad Nacional de Entre Ríos, en las calles donde no hay árboles la temperatura puede subir entre 4º C y 9º C.

Los bosques de las ciudades mejoran las condiciones climáticas gracias a la sombra que proyectan, que reduce la cantidad de energía solar absorbida, almacenada e irradiada por las superficies de los edificios.

Cada árbol extrae agua y minerales del suelo, donde las temperaturas son más bajas. La planta lleva el agua por sus raíces hacia el tronco y hacia las hojas de su copa. En las hojas se produce la llamada transpiración de la planta y la evaporación al medio. Por distintas acciones químicas y mecánicas, las plantas por lo general evacuan la mayoría del agua que extraen del suelo. Al evaporarse, el agua enfría las hojas y con esto el aire que está cerca de la copa. Según investigaciones científicas, la evaporación del agua de los árboles y de los lagos podría tener un efecto de enfriamiento en la atmósfera entera.

En el árbol comienzan los intercambios de calor del agua fresca del subsuelo con la masa del tronco, pero principalmente se produce un efecto enfriador al momento del pasaje del agua del estado líquido al gaseoso. Y esto permite que el sol no achicharre las hojas, pero también refresca la copa y el aire alrededor y, de hecho, en su conjunto trabaja como un “aire acondicionado natural”.

Es cierto que cuando hablamos de calentamiento global, hablamos de un fenómeno global que tiene múltiples aristas. Muchas veces no se da la debida importancia al arbolado público. Pero frente a pronósticos que no son nada alentadores, más aún en nuestra región, la importancia de la creación de bosques urbanos y de un importante arbolado público es indiscutible. Los árboles brindan un servicio funcionando como reguladores de la temperatura en las ciudades y generando un importante ahorro de energía.

El contexto actual nos obliga a involucrarnos y pensar la forestación urbana como una política fundamental a nivel nacional, provincial y municipal.

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