Por Dra. María Macarena Galíndez
Cada 25 de mayo se celebra el Día Mundial de la Tiroides, cuyo objetivo es dar a conocer y concientizar a la población sobre las enfermedades que afectan la glándula y que pueden tener un impacto importante en la salud de las personas.

El 31 de diciembre de 2019, China notificó la detección de casos confirmados por laboratorio de una nueva infección por coronavirus (COVID-19) que posteriormente fueron confirmados en varios países de distintos continentes. La evolución de este brote motivó la proclamación de la OMS de una emergencia de salud pública de importancia internacional, declarándose pandemia el 11 de marzo de 2020.
Resulta necesario abordar algunas de las enfermedades tiroideas frecuentes, para disminuir la incertidumbre, angustia, el miedo y el estrés que surgió en torno a esta nueva enfermedad llamada COVID-19.
Las patologías tiroideas afectan a una gran parte de la población mundial. En Argentina existen más de dos millones de personas que sufren alguno de los trastornos más habituales de esta glándula.
La glándula tiroides se encuentra situada en la región anterior del cuello por delante de la tráquea. Está regulada por dos estructuras, localizadas en el cerebro conocidas como Hipotálamo e Hipófisis, que estimulan la producción, almacenamiento y liberación de cantidades suficientes de dos hormonas llamadas T4 y T3 (tiroxina y triyodotironina). Estas se encargan de regular el metabolismo general del organismo, el crecimiento y grado de funcionalidad de otros sistemas del cuerpo.

¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes de la tiroides?
- HIPOTIROIDISMO
Se produce cuando la tiroides produce una cantidad insuficiente de hormona tiroidea. Esto hace más lento el metabolismo y por ende la energía de la persona que lo padece.
Algunos síntomas pueden o ser muy vagos (hipotiroidismo subclínico) o aparecer luego de un periodo de tiempo prolongado, siendo similares a otros problemas médicos comunes, por lo que es frecuente que pase desapercibida. Pero si la patología no se trata puede causar complicaciones graves y potencialmente fatales.
Síntomas más comunes:
-
- Fatiga, somnolencia y/o debilidad.
- Intolerancia al frío.
- Pérdida de memoria.
- Aumento de peso o mayor dificultad para adelgazar (a pesar de una dieta y ejercicio).
- Depresión.
- Constipación.
- Alteraciones menstruales y/o problemas de fertilidad.
- Dolor articular o muscular.
- Cabello o uñas finos y quebradizos y/o piel seca y descamada.
El tratamiento consiste en el reemplazo hormonal por vía oral con Levotiroxina, la cual debe tomarse diariamente. La dosis va a depender principalmente de la magnitud de la incapacidad de la tiroides para producir T4 y T3.
Debido a que la causa más frecuente de esta enfermedad es autoinmune (Tiroiditis de Hashimoto), surgió la pregunta si al tenerla, aumenta el riesgo de infectarse de coronavirus. Hasta el momento, no hay indicios de que los pacientes con enfermedad tiroidea autoinmune tengan un mayor riesgo de contraer COVID-19 o de verse más gravemente afectados si adquieren la infección por COVID-19.

Lo fundamental para mantener nuestro sistema inmune en condiciones de protegernos contra este y otros virus es cumplir diariamente con el tratamiento indicado y no modificar la dosis habitual, salvo indicación médica.
- HIPERTIROIDISMO
Se produce cuando la tiroides tiene una actividad excesiva y produce demasiada hormona tiroidea que pasa al torrente sanguíneo, provocando hipertiroidismo, que acelera el metabolismo de la persona que lo padece.
Los síntomas son:
-
- Pérdida de peso
- Ansiedad e irritabilidad
- Frecuencia cardíaca acelerada (palpitaciones)
- Ojos prominentes
- Temblores
- Caída de cabello
- Debilidad
- Diarrea
- Piel fina, lisa y caliente
- Sudoración aumentada
- Alteraciones en el periodo menstrual
El hipertiroidismo no tratado puede provocar alteraciones cardíacas severas (arritmia, insuficiencia cardiaca, etc.). Además, en las mujeres posmenopáusicas puede aumentar el riesgo de osteoporosis y fracturas.
Puede tratarse con Iodo radioactivo, el cual se administra por vía oral y, en general, con una dosis es suficiente. También puede indicarse Metimazol en comprimidos en dosis según la gravedad de la enfermedad o cirugía, cuando la glándula tiene un tamaño importante o en caso de que los tratamientos anteriores hayan fracasado.
En la realidad actual, desde la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo se recomienda en los casos de reciente diagnóstico, iniciar tratamiento médico con Metimazol y diferir otro tipo de tratamiento para más adelante.
El Metimazol puede producir en casos excepcionales agranulocitosis (disminución de glóbulos blancos) que se acompaña de fiebre mayor a 38◦C y dolor intenso de garganta. En ese caso, deberá consultar en forma urgente con su médico para evaluar el origen, realizar estudios de laboratorio y/o suspender la medicación.
Los pacientes con Oftalmopatía por Hipertiroidismo que se encuentren actualmente en tratamiento con corticoides deberán consultar con su médico ya que, en algunos casos, necesitarían suspender transitoriamente el mismo ya que en dosis altas producen inmunodepresión.
La enfermedad por sí sola no confiere mayor riesgo de contraer COVID-19, pero en caso de infectarse y tener además enfermedad cardiovascular como hipertensión arterial o insuficiencia cardíaca, la afectación por el virus podría ser más severa.
- NÓDULO TIROIDEO:
Un nódulo tiroideo es un crecimiento anormal dentro de la tiroides o un quiste lleno de líquido que forma un bulto en la glándula. Son muy comunes y las posibilidades de desarrollar nódulos en la glándula tiroides aumentan a medida que se envejece. Los síntomas no son comunes, pero un nódulo lo suficientemente grande puede causar dolor, ronquera o dificultad para tragar.
La ecografía y la punción son los principales estudios para investigar un nódulo tiroideo. La punción por aspiración usa una aguja delgada para extraer células o líquido. Se puede recomendar esta prueba si el nódulo mide más de 1.5 centímetros o tiene alguna característica relevante en la ecografía. Es muy útil para identificar nódulos cancerosos o «sospechosos».
El tratamiento depende del tipo de nódulo. Si la punción muestra células cancerosas o sospechosas, generalmente se recomienda la cirugía para extirpar la glándula tiroides.
La mayoría de los nódulos benignos pueden observarse sin necesidad de cirugía. Algunos, pueden necesitar extirparse si son muy grandes o causan problemas para tragar o respirar. Los nódulos hiperfuncionantes casi nunca son cancerosos, pero, al causar hipertiroidismo deben extirparse quirúrgicamente o tratarse con yodo radioactivo.
Si no está recomendada la cirugía, deberá controlar el nódulo tiroideo cada 6 a 12 meses. En caso de tener un nódulo ya conocido y ahora deba realizar su control anual ecográfico y de laboratorio, se recomienda realizarlos más adelante (en 3 a 6 meses).
Los nódulos de reciente aparición deberán ser evaluados por un médico especialista para definir la necesidad de realizar una punción. Se propone posponer las punciones y cirugías en patologías benignas.
- CÁNCER DE TIROIDES:
El cáncer de tiroides es el cáncer endocrino más común y ocurre cuando crecen nódulos malignos en la glándula tiroides. Se encuentra en aproximadamente el 8 por ciento de los nódulos en los hombres (8 de cada 100) y en el 4% en las mujeres. Por lo tanto, aproximadamente el 90% son benignos (no cancerosos).
El síntoma más común es un bulto o hinchazón en el cuello. La dificultad para tragar, dolor de cuello y cambios en la voz también son síntomas menos frecuentes de la enfermedad.
Si su médico confirma la presencia de cáncer en la tiroides, es probable que deba extirparse la glándula. Si está contenido dentro de la glándula, este puede ser el único tratamiento oportuno. Sin embargo, en algunos casos puede ser necesario administrar yodo radiactivo como parte del protocolo de tratamiento. Los cánceres avanzados, que se encuentran en menos del 5% de los pacientes, pueden requerir quimioterapia.
Debido a que la glándula tiroides se extirpa durante el tratamiento, deberá seguir una terapia de reemplazo con hormona tiroidea por el resto de su vida.
Por la pandemia, se recomienda evaluar cada caso en pacientes con diagnóstico de cáncer de tiroides, teniendo en cuenta la gravedad de la enfermedad, la disponibilidad de quirófano y cirujanos en las diferentes instituciones; ya que la cirugía en pacientes de bajo riesgo puede diferirse. También se aconseja posponer la administración de yodo, porque si además el paciente contrae COVID-19 se dificultará más su atención debido al aislamiento requerido.
Los pacientes con cáncer de tiroides con metástasis, sobre todo en pulmón, que hayan recibido radioterapia externa o estén actualmente en tratamiento con quimioterapia, deben ser considerados de ALTO RIESGO, por lo que se requiere extremar las medidas de seguridad, higiene y aislamiento para evitar posibles contagios.
SE RECOMIENDA NO SUSPENDER NINGUN TRATAMIENTO EN ESTOS MOMENTOS, SALVO QUE SU MÉDICO LUEGO DE EVALUARLO SE LO INDIQUE.
DRA. MARÍA MACARENA GALÍNDEZ – MP: 3766 –MÉDICA ESPECIALISTA EN ENDOCRINOLOGÍA –PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD DE ENDOCRINOLOGÍA Y METABOLISMO DE SALTA – SUBGERENTE HOSPITAL DR. ARTURO OÑATIVIA








