Caballos que Visitan: cuando la empatía se vuelve camino

Por: Elena Cataldi

Foto: Santiago Estrugamou

En Salta, una iniciativa tan sensible como innovadora está dejando huellas profundas en distintos espacios de la comunidad. “Caballos que Visitan” no es solo un proyecto: es una forma de encuentro, una experiencia transformadora que conecta a las personas con la nobleza y la calma de los caballos, llevando bienestar emocional allí donde más se necesita.

La idea nació desde una vivencia profundamente personal. Mientras acompañaba a un familiar en tratamiento oncológico en la sala de oncología del Hospital Materno Infantil, Elena Cataldi, presidenta de la Fundación, comenzó a imaginar lo valioso que podría ser llevar un poco de color, alivio y alegría a quienes atravesaban esos momentos de espera e incertidumbre. En ese contexto, surgió una certeza tan simple como poderosa: el contacto con los caballos podía generar un impacto emocional positivo, incluso en los escenarios más complejos. Así empezó a tomar forma este proyecto, con el objetivo de acercar esa experiencia a quienes más lo necesitan.

“Caballos que Visitan” es un programa de la Fundación de Equinoterapia del Azul, llevado adelante por un equipo de terapeutas y auxiliares que trabajan de manera voluntaria, poniendo su tiempo, compromiso y vocación de servicio al servicio de la comunidad.

El recorrido del programa comenzó en ámbitos de salud, con intervenciones en hospitales, donde el contacto con los caballos aporta momentos de alivio, alegría y desconexión en contextos atravesados por la enfermedad y la incertidumbre. La respuesta fue inmediata: sonrisas, emoción y un impacto que trasciende lo visible.

Con el tiempo, la propuesta se extendió también a hogares de niños huérfanos o judicializados, acompañando a quienes atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad. En estos espacios, los caballos se convierten en puentes afectivos, generando confianza, despertando emociones positivas y ofreciendo una experiencia distinta, cargada de cercanía y contención.

Además, el programa se desarrolla activamente los días viernes por la tarde y sábados por la mañana, momentos en los que la Fundación no tiene actividades habituales. En esas jornadas, el equipo sale con los caballos con una intención clara: llegar a aquellas personas que no pueden acercarse, acortando distancias y llevando la experiencia hacia donde más se necesita.

El trabajo articulado con la Fundación HOPE marcó otro paso importante en el crecimiento del proyecto, ampliando el alcance y llevando momentos significativos a niños que padecen cáncer.

Uno de los hitos más significativos fue la experiencia en el Penal N°1 de Villa Las Rosas, donde “Caballos que Visitan” ya ingresó en dos oportunidades, en articulación con la Fundación Espartanos, que viene realizando un increíble trabajo desde hace varios años con personas privadas de la libertad. Allí, en un contexto complejo, la presencia de los caballos generó espacios de calma, reflexión y humanidad, demostrando que el contacto con los animales puede abrir puertas incluso en los entornos más difíciles.

“Caballos que Visitan” continúa creciendo, impulsado por el compromiso y la sensibilidad de quienes creen en su propósito. Más que una actividad, es una invitación a reconectar con lo esencial: el vínculo, la empatía y la posibilidad de transformar realidades a través de pequeños grandes gestos.

En cada visita, los caballos no solo llegan a un lugar: dejan una marca. Y en ese intercambio silencioso pero profundo, se construyen historias que merecen ser contadas.

Porque todos merecemos que un caballo alguna vez nos visite el alma.

Seguinos!

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