El regreso del power dressing

Por Sele Fernández

El frío ya está cerca y renovar nuestro closet para darle lugar a nuestras prendas más cozy ya está en nuestra to-do list. Esta nueva temporada se presenta con un espíritu elegante y un gusto refinado, construyendo un guardarropa que fusiona comodidad, modernidad y elegancia atemporal.

Las pasarelas fueron una verdadera oda a los años ochenta, una década que vuelve a inspirar siluetas poderosas y una estética marcada por la estructura y la presencia. En este contexto reaparece el power dressing, con hombros marcados, líneas arquitectónicas y prendas que construyen una figura fuerte y sofisticada. Blazers estructurados, cinturones que enfatizan la cintura y abrigos de proporciones definidas dominan el guardarropa invernal, reinterpretando el espíritu de poder y elegancia de aquella década con una mirada contemporánea.

En este mismo lenguaje de elegancia estructurada, los abrigos y camperas de cuello alto también se posicionan como protagonistas de la temporada. Ya sea en paño, gabardina o cuero —su versión más funcional y deseada—, estas piezas estilizan la silueta y aportan un aire refinado que eleva cualquier look invernal.

Esta es la temporada ideal para el layering. La superposición no se limita simplemente a sumar capas de prendas, sino que propone un juego armónico entre tejidos y siluetas. Se mezclan texturas livianas, como el encaje y la seda, con materiales más rígidos y pesados, característicos del invierno. De esta manera se construyen looks ricos en textura y profundidad: complejos pero equilibrados, que abren infinitas posibilidades a la hora de estilizar.

Los ítems de fur o pelo son una de esas tendencias a las que resulta imposible resistirse esta temporada. El protagonista indiscutido es el abrigo, que aporta volumen, textura y un aire de lujo invernal al look. Sin embargo, esta tendencia no se limita únicamente a las prendas de abrigo: también aparece en gorros estilo ruso, bufandas, bolsos e incluso en zuecos, sumando un toque sofisticado y llamativo a los estilismos de invierno.

La paleta cromática de esta temporada refleja un estado de ánimo introspectivo pero contemporáneo. Tonos neutros como beige, crema y gris se combinan con colores más profundos como bordó o burgundy, y verde oscuro, mientras que el negro permanece como un clásico atemporal. Dentro de esta gama, los tonos marrones cobran especial protagonismo, evocando calidez, elegancia y una conexión con lo natural. Entre ellos destaca una versión más profunda e intensa, cercana al marrón chocolate, que se posiciona como uno de los colores clave del invierno. Este tono aparece tanto en abrigos y sastrería como en accesorios, aportando sofisticación y un aire atemporal a los estilismos de la temporada.

Así, este invierno propone un equilibrio entre estructura, textura y elegancia, donde lo clásico se reinterpreta con una mirada contemporánea. Siluetas poderosas, capas cuidadosamente combinadas y una paleta cromática profunda construyen un guardarropa que invita a experimentar sin perder sofisticación. La moda vuelve a recordarnos que, incluso en los días más fríos, vestirse puede ser una forma de expresar estilo, carácter y personalidad.

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