TENÉS QUE LEER SEPTIEMBRE

Ser humanos, de Facundo Manes | Mateo Niro

Estamos frente a una revolución como nunca antes había sucedido, un cambio profundo que no solo transforma lo que hacemos, sino también lo que somos. Hoy resulta esencial reconocer qué es aquello que nos hace humanos, cuáles son los lazos que nos sostienen como especie y nos alejan de nuestras zonas oscuras, individualistas, menos gregarias. En este contexto, el nuevo libro de Facundo Manes y Mateo Niro se vuelve tan vital como indispensable. Porque la capacidad de pensar de manera crítica, de observar y reflexionar, de poder tomar decisiones que tengan en cuenta sus consecuencias a corto y a largo plazo serán habilidades imprescindibles, tanto como la posibilidad de adaptar nuestra conducta a escenarios cambiantes en un mundo que tal vez no vuelva a ser el mismo. Empatía, inteligencia colectiva, resiliencia, cooperación, solidaridad, propósito, bienestar, emoción, creatividad, autorregulación, inteligencia emocional, compasión. Herramientas sociales y emocionales que Ser humanos pone a nuestro alcance de manera lúcida, clara, precisa. Un cuaderno de bitácora necesario para entender el camino hasta acá y un mapa para encarar el gran desafío colectivo del siglo XXI: comprendernos, fortalecernos y ser, cada día, más y mejores humanos.

Yo recordaré por ustedes, de Juan Forn

La génesis de Yo recordaré por ustedes está en las contratapas que Juan Forn publicaba cada viernes durante años en el diario Página/12. Muchas de ellas tuvieron una segunda vida al integrar los cuatro tomos de Los viernes. Pero se engaña quien piense que encontrará aquí una mera selección de las mejores contratapas.

Este libro propone una vuelta al mundo y al siglo XX a lo largo de más de cuatrocientas páginas. Los textos que lo integran son un parteaguas en la literatura contemporánea en castellano. De algún modo fundaron un nuevo género, una forma de contar así como una suerte de canon al revés, de olvidados o borrados por la historia, de excéntricos, perdedores, ilustres desconocidos y genios en las sombras. Consciente de que el conjunto es más que la suma de las partes, Forn los reorganizó con un criterio de continuidad, los enlazó y los puso a dialogar mediante un sutil mecanismo de referencias y alusiones internas. Sin perder autonomía, las historias se acoplan imperceptiblemente y crecen las capas de sentido, como en un largo relato único.

En el borde impreciso entre la realidad y la ficción, entre el fresco de época y la crónica autobiográfica, el relato de ideas y la novela condensada, Yo recordaré por ustedes es sobre todo un viaje por el arte, la ciencia y la política del siglo que pasó, de la mano de un narrador magistral. Tanto para los fanáticos de aquellas contratapas originales como para quienes se acercan por primera vez, es una invitación imperdible a la fiesta de leer.

(Mal) Educadas, de María Florencia Freijo

¿Cómo se ha educado a las mujeres por siglos? ¿Para qué se las ha educado? Hasta fines del siglo XIX las mujeres no asistieron a la escuela, su única formación tendía a que fueran “buenas”: buenas esposas, concubinas, amantes, madres, hijas, abuelas… Esta educación inorgánica, esta “mala” educación, se vuelve un sustrato permanente y fortísimo que sigue formando a las mujeres aún hoy para cumplir miles de mandatos.

Esto es lo que sostiene María Florencia Freijo en (Mal) Educadas: que las mujeres han sido y aún son preparadas, tanto desde la educación formal como la informal, para amar sin condiciones a riesgo de quedarse “solas”, y para limitar su propio poder y sus posibilidades expansivas.

Con una aguda mirada histórica y una escritura lúcida y personal, la autora encuentra en el concepto de “mala educación” un punto de partida que consolida una serie de prejuicios sobre las mujeres. Así se construyeron y se sostienen los arquetipos de la mala mujer: puta, bruja, vividora, loca…

María Florencia Freijo muestra y explica en este libro imprescindible la línea que une la historia silenciada de las mujeres, en busca de descubrir el porqué de esto que aparece como un destino, pero que es en realidad un mandato que solo con conocimiento se podrá cambiar, para que cada mujer pueda trazar una historia propia más libre y más consciente.

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