CRISTINA MAMANÍ: UNA HEROÍNA DE LA VIDA REAL

Un ejemplo de mujer que dibuja sonrisas en barrio Primera Junta

 

Pocos nos ponemos en el lugar del otro, habitualmente nos dejamos llevar por la rutina, las obligaciones, los compromisos y no nos detenemos a mirar el esfuerzo del otro. En este caso, el ejemplo de lucha y trabajo lo trae una mujer que supo anteponer su generosidad y corazón a las necesidades de un grupo de niños, antes que la suya.

Apenas pudo comprar su terreno en el barrio Primera Junta, Cristina Mamaní, cumplió dos de sus más grandes sueños: construir su casa y allí tener un comedor para alimentar a chicos de la zona. Madre de tres niños y con voluntad y mucho sacrificio, hace casi diez años creó “Por una sonrisa”, un comedor y merendero que, a pulmón, todos los días alimenta alrededor de 150 personas.

En una charla llena de emociones, nos contó como maneja día a día este proyecto. “Esto me sale de alma, me gusta cuidar de los chicos. Desde los 7 años que soy niñera, trabaje toda mi vida. Hoy estoy haciendo esto con mucho amor, con mucha fuerza, esa fuerza que me dan los chicos. Son mi vida, yo tengo 3 hijos, pero todos los chicos que vienen al comedor son mis hijos del corazón. Ellos me fortalecen”.

Cristina, además nos contó que el nombre del comedor tiene una historia dolorosa y particular. Hace unos años acompañó a una vecina al basural y vio como muchos chicos comían lo que encontraban y esto le partió el alma y pensó en trabajar para cambiar esta situación, “en ese momento soñé con este comedor y ahí nació ´Por una sonrisa´ y quedó sellado en mi vida. Tengo que dibujar sonrisas a pesar de todas las necesidades, calentar el estómago es difícil. Igualmente estoy firme por el futuro de los chicos. Estamos pasando malos momentos por el frío. Los chicos tienen los piecitos duros como yo. Nos gustaría poder mantener calentito el comedor”.

Hoy en día, están comiendo 145 personas, entre grandes y chicos que con la ayuda de gente que colabora con distintos insumos como azúcar, arroz y fideos el comedor continúa saliendo adelante, “hay mamás que vienen a ayudar y no reciben ni 10 centavos, necesitan del comedor y es una ayuda para ellos también. No se baja los brazos y se sigue”.

Cristina visita el vertedero San Javier, el shopping de los pobres según cuenta, donde recicla calzado, ropa, juguetes para después venderlo en la feria de Solidaridad, ese trabajo del que tan orgullosa esta. “Hay mucha gente que hace lo mismo. Se busca de todo para tener unos pesos más y dibujarle una sonrisa a los chicos”.

También recibe ayuda de los puesteros del Mercado Cofruthos, “me donan la verdura sábado a sábado. Y hay cosas que espero del contenedor. Saco lo que necesito y está en buen estado. Acá se recicla todo, tratamos de cocinar lo máximo y frizar”.

A pesar de las grandes complicaciones que se presentan día a día para el comedor, hay algo que Cristina sabe, su compromiso y motivación siguen intactos por el futuro de los chicos, llevarles un plato de comida significa también crear una oportunidad de futuro.

 

“Por una Sonrisa” necesita:

  • Una licuadora
  • Una pava grande
  • Bolsas de Carbón
  • Un freezer
  • Alimentos de conserva
  • Para colaborar acercate a calle Rivadavia 550 (Canal 2)

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