Colorimetría

Por Mariana Zubiri | Asesora de imagen

Las modas y las tendencias son importantes, marcan un poco el camino a la hora de elegir cómo armar nuestro guardarropas cada temporada. Pero, como asesora de imagen, creo que lo que elegimos usar a la hora de vestirnos está directamente relacionado al conocimiento profundo que tenemos de nosotros mismos y en este camino una buena herramienta, diría una de las principales, es saber sobre color y los efectos que este provoca en cada uno de nosotros. Vivimos rodeados de color. Este  influye en nuestro estado de ánimo, en nuestra forma de ser, en nuestra personalidad, es un lenguaje de comunicación no verbal que potencia nuestra imagen corporal.

Cuando elegimos una prenda por color, podemos hacerlo por lo que el mismo significa o simboliza. Esta elección suele ser muchas veces estratégica. En el ámbito laboral, como puede ser un ejemplo de esto el ejecutivo, cuando se elige un traje azul oscuro, lo hacemos porque sabemos que este color proyecta compromiso, seriedad, respeto, confianza, y resulta muy útil si eso es lo que queremos decir o transmitir. Otras veces puede ser la elección solo por intuición, sentimos que esos colores nos favorecen de alguna manera. Esta es la forma de elección más común y la que todos utilizamos antes de conocer en profundidad nuestra colorimetría.

¿Entonces qué es colorimetría? Es el estudio del color y el efecto que genera al utilizarlo correctamente cerca del rostro. Y un diagnóstico de colorimetría nos dará una guía práctica para integrarlo armónicamente. Es clave saber elegir por colores las prendas, los accesorios y complementos, los metales, el maquillaje y el color de pelo para resaltar así nuestra belleza natural, haciéndonos ver más radiantes, luminosos, descansados y con menos manchas, arrugas y ojeras; la piel, los labios y los ojos tendrán más brillo, los rasgos serán más estilizados, nos veremos y sentiremos renovados. Así, tendremos colores compatibles o no con cada uno de nosotros; serán colores neutros, estridentes, pasteles, que expanden o reducen, más cálidos o más fríos, que aportan más o menos luz, combinándolos con sus complementarios o análogos.

 Sí, todo ese poder tienen  los colores elegidos correctamente.

Debemos saber, entonces, que todos tenemos una temperatura natural, que está determinada por el contraste entre la piel, el pelo y los ojos, sumando a estas características para detectarla herramientas como el lame dorado para la temperatura cálida y el lame plateado para la temperatura fría. Estas bañan de luz al rostro, por eso se eligen a la hora de hacer el diagnóstico, la temperatura cálida tiene su base en los tonos amarillos y la temperatura fría tiene su base en los tonos azules.

Si seguimos profundizando con otros paños de colores, detectamos las paletas que toman el nombre de las cuatro estaciones: Otoño y Primavera, que son cálidas, e Invierno y Verano, que son frías. Cada una de estas, a su vez, con características propias, pueden ser suaves, profundas, claras, luminosas, generando un total look profundo y contrastante o sutil y elegante.

Si, por ejemplo, queremos usar colores tierras, con este diagnóstico sabremos cuál de sus tonalidades de marrón es la que nos favorece cerca de la cara como así también las que no.

Así, la colorimetría nos ayudará a obtener nuestra paleta personal y de ella podremos elegir los colores que más nos gustan para que, a la hora de salir a buscar lo que necesitamos, lo hagamos de manera rápida, efectiva e inteligente. Obtendremos un guardarropa eficiente y renovado, ese debe ser el principal objetivo.

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