Carolina Macedo presenta “La Intensidad del Monzón”

Por Gabriela Parentis

Carolina Macedo acaba de lanzar el segundo libro de su autoría, que lleva el título La intensidad del monzón. Se trata de una obra de poco más de 300 páginas, donde la escritora nos cuenta lo que vino años después de los sucesos de Dueñas del destino. El inquebrantable vínculo que unía a Giuliana, Laura y Sofía se repite ahora en sus hijos, trascendiendo una vez más la amistad para ser una unión tan fuerte como la de la sangre. Ellos empiezan a escribir su propia historia cuando un trágico episodio -la explosión del jet en el que viajaba el magnate indio del acero Balarak Kaska- entrelaza sus vidas poniéndolos a prueba. Juntos deberán sobreponerse a todo para defenderse de un enemigo común, quien desde las sombras tratará de sabotear todos los intentos por descubrir su identidad.

El mundo de los negocios, el terrorismo, la tecnología, una campaña presidencial que puede cambiar para siempre el rumbo de la política francesa y, por supuesto, la búsqueda del amor que exige una entrega total son algunos de los pilares que sostienen esta novela desarrollada en ciudades tan alejadas como Delhi, Londres, París, San Francisco y Bogotá, y consolida a Carolina Macedo como una de las escritoras más destacadas del género romántico actual.

Carolina nació en Salta y es el lugar que elige para vivir y para que sus tres hijas pasen su niñez y adolescencia. Aquí, en el norte, están sus mejores recuerdos de la infancia, el campo, los caballos y las aventuras con primos y amigos. Esas experiencias fueron la semilla de las historias que después aparecieron en su mente.

Desde pequeña sintió inquietud por las letras, sin embargo, estudió en la Universidad Católica de Salta la carrera Administración de Empresas y en 2003 fundó dentro del grupo familiar, una compañía exportadora en la cual ocupó el cargo de presidente desde sus inicios hasta la actualidad. En 2014 una amiga la desafió a cumplir su postergado sueño de escribir y de a poco se animó a recuperar la pasión por la literatura.

El despertar de esta nueva vocación la llevó a publicar su primera novela, Dueñas del destino en 2017 y hoy se atreve a seguir con ese legado presentando La intensidad del monzón.

En una entrevista exclusiva, nos cuenta de su acercamiento a la escritura y todo sobre esta nueva novela que será un éxito asegurado.

¿De dónde creés que nace la necesidad de la expresión creativa, en este caso, a través de la palabra?

Soy una persona bastante reservada, creo que esa necesidad de expresión nace para lograr el contacto con el otro, en este caso, a través de la palabra escrita. Cuando esto se consigue la satisfacción es enorme, porque si bien escribir es una actividad solitaria e introspectiva, las palabras nos salvan de esa soledad, tanto al escritor como al lector, y quedamos involucrados dentro de la misma historia.

¿Cómo fueron tus comienzos en la escritura narrativa?

Escribir era uno de esos anhelos que por tan grande guardé muy hondo. Escribir sonaba a esos sueños imposibles, que siempre quedan pendientes. Comencé a escribir como un desafío personal, sin pensar que lo que escribía se terminaría convirtiendo en una novela.

Alguna vez alguien me dijo que escribir no era para mí y en cierta forma eso me condicionó. Hay momentos en que comentarios así cierran algunas puertas marcando otros rumbos y por eso me dediqué a una profesión completamente diferente. Pero el germen, ese deseo de escribir las historias que se amontonaban en mi mente, estaba siempre ahí y el miedo de no saber provocaba la parálisis que no me dejaba avanzar. Un día, una amiga que conocía esta dualidad interior me desafió a enfrentar el miedo y eso fue lo que pasó. Me atreví a hacer un sueño realidad.

¿Cómo surgió la idea de tu primera novela? ¿Tuviste dificultades para publicarla?

La idea surgió de manera espontánea, pensé en algo que me gusta mucho que es viajar con amigas y a partir de ahí hubo una suma de partes, todo el bagaje interior que nos acompaña, la amistad y el mundo visto con ojos de mujer. Dueñas del destino, mi primera novela, habla sobre todo del carácter y personalidad de las mujeres, de su forma intuitiva de enfrentar la vida. Resalta la importancia que tienen las mujeres transmitiendo el legado cultural y la experiencia de vida, de su capacidad especial para crear un mundo interior propio y compartirlo.

A la hora de publicar sentí la desventaja de vivir lejos de los grandes nodos culturales donde la presencia editorial es más fuerte. Pero internet fue el puente que me puso en contacto con un agente literario en España que en poco tiempo consiguió que Penguim Random House se interesara en la novela y la publicara.

Ahora lanzaste “La intensidad del monzón” ¿cómo surgió la idea? ¿De qué trata?

En realidad, cuando me senté a pensar Dueñas de destino se me ocurrió el argumento de mi segunda novela “La intensidad del monzón”, sobre esta fueron mis primeras notas. Ocurrió que antes de comenzar a escribir, leí una entrevista en un blog de escritores por casualidad, que decía que cuando uno pensaba una historia debía llevarla lo más atrás posible y comenzar en lo que pudieran ser los inicios de aquello que se nos había ocurrido. Eso fue lo que hice y comencé con la vida de los padres de los protagonistas que habían llegado a mí por primera vez.

La intensidad del monzón es, sin duda, una novela de amor, aparecen otros temas como la certeza y los códigos de la amistad y la familia, la traición, el miedo, la soledad. Los protagonistas son seres humanos que se equivocan, que se emocionan, que lloran y a quienes el dinero no les ahorra las penas o la adrenalina que provoca la incertidumbre del porvenir. Son todas emociones humanas que ayudan a entender la reacción de los personajes a la situación que enfrentan. Nunca hay un motivo particular, los temas que acompañan al amor en esta trama aparecen para darle realismo a la historia y para sostener la tensión del relato hasta el final.

¿A qué se debe el título? ¿Cuál de los valores que analizás en esta novela te parece el más importante? ¿Por qué?

Siempre digo que el título es lo que más me cuesta decidir, de hecho siempre es lo último que hago y la verdad es que los títulos tanto de la primera como de la segunda novela lo eligieron unas amigas. Se los agradezco porque tal vez no seme hubieran ocurrido, pero al escucharlos fueron perfectos. La intensidad del monzón hace referencia a la intensidad con la que deberíamos amar, vivir y sentir.

Si tengo que resaltar un valor sería la lealtad en todas sus formas, en el amor, en la amistad y, sobre todo, la lealtad con uno mismo.

¿Qué pretendés conseguir de los lectores en tu obra?

Creo que el deseo del lector es siempre el mismo: que el libro atrape, emocione y movilice. Yo escribo para sentirlo en carne propia y me gustaría que eso llegara al lector de mi novela.

¿Cuál de tus obras literarias te gusta más? ¿Por qué?

Son diferentes, y solo son dos, no podría elegir una.

¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular?

Lo que me motiva a escribir siempre guarda relación con lo profundo que me permito sentir, explorar.

La inspiración surge de vivencias, lugares que he visitado o que sueño conocer, situaciones de las que he sido testigo. Todo es producto de la observación y de la empatía que siento con eso que observo, así, lo cotidiano directa o indirectamente se traslada a la novela, como si me convirtiera en un filtro de emociones propias y ajenas. Todo puede ser un disparador para imaginar una nueva historia.

¿Existe un horario propicio para ponerte a escribir o cualquier momento del día es ideal?

Comencé a escribir para escaparme precisamente de la rutina. Para mí escribir es todo lo contrario a un proceso rutinario. Requiere disciplina, pero no una rutina específica. Lo mejor que me puede pasar es que mi humor coincida con las escenas que tengo en mente, muchas veces me cuesta la abstracción para involucrarme de lleno en la trama. Si tuviera que elegir un momento, sería por la mañana.

¿Cómo está ambientado tu lugar de trabajo o dónde generalmente sueles escribir?

A pesar de estar acostumbrada a trabajar en un ambiente muy ordenado y prolijo, calzado dentro de una planilla de cálculo, cuando escribo me libero y los papeles se amontonan sobre mi escritorio. Hay notas sueltas por todas partes, como si con ellas intentara armar un rompecabezas. Ese desorden dura todo lo que puedo sostenerlo, como si de ello dependiera la continuidad de la historia que escribo.

¿Qué estás leyendo actualmente?

Hombres elegantes, de Milena Busquets.

¿Cuáles son tus autores preferidos y qué recomendarías leer?

No tengo uno preferido, me gustan muchos y estoy convencida de que son los libros los que nos encuentran en el momento preciso sin distinción de género o autor.

A una amante de la novela romántica le recomendaría leer la trilogía de Caballo de fuego de Florencia Bonelli, sin omitir Lo que dicen tus ojos de la misma autora.

¿Algún libro al que volvés cada tanto o te haya marcado y que nos quieras contar?

Revelación de un mundo de Clarice Lispector es un libro que me acompaña siempre y que me gusta repasar de vez en cuando.

¿A qué aspirás como escritora?

A seguir escribiendo, seguir emocionándome y nunca dejar de soñar…

Seguinos!

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